CORPO / Liderazgo & Gestión / Salud mental: prevenir es posible
El Departamento de Medicina Corporativa de MP trabaja junto a equipos de Gestión Humana para identificar, anticipar y actuar.
05 06, 2026
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MP apoya y asiste a las empresas en los problemas que aquejan estos tiempos.

Un video en redes sociales basta para autodiagnosticarse síndrome del impostor, burnout o trastorno de ansiedad. Fernanda Ceni, psicóloga del Departamento de Medicina Corporativa de MP, ve este fenómeno con frecuencia -y le preocupa-, porque nombrar mal impide abordar bien.

El problema de fondo, señala Ceni, son los discursos que distorsionan la forma en que las personas interpretan lo que les pasa. Uno de ellos es la idea de salud como opuesto absoluto a enfermedad, cuando en realidad es un proceso: «es probable que nunca estemos completamente sanos.» Otro es lo que los autores Cabanas e Illouz llamaron happycracia: ese mandato social donde «estamos obligados a ser felices y exitosos», en el cual «se culpabiliza a las personas de su propia infelicidad o fracasos y donde todo es posible si realmente lo queremos.» Y un tercero es la epidemia de diagnósticos: ponerle nombre de patología a todo, cuando gran parte de lo que sentimos forma parte de la vida emocional normal. «No todo sufrimiento es una patología», dice Ceni. «Las personas pueden estar tristes o muy tristes, a partir de un duelo por ejemplo, y no necesariamente tener una depresión.» El resultado es una combinación de patologización del sufrimiento, automedicación y autodiagnósticos que «en ningún caso pueden ser una herramienta para generar certezas o tomar decisiones.»

El Departamento de Medicina Corporativa de MP trabaja junto al área de Gestión Humana de las empresas para identificar los problemas de salud que se presentan y planificar acciones concretas. El punto de partida es claro: los colaboradores deben encontrar un equilibrio entre su vida personal y laboral. Ese equilibrio se traduce en mejor clima laboral, menores niveles de estrés, mejor calidad de vida y, en consecuencia, mayor desempeño y compromiso.

Medicina Personalizada fue pionera en Uruguay en desarrollar el concepto de Medicina Corporativa: un departamento enfocado en el cuidado y la prevención de patologías laborales, integrado por un equipo multidisciplinario de profesionales. Hoy las consultas más frecuentes giran en torno a sobrecarga, hiperconectividad, estrés, ansiedad y equilibrio entre vida personal y laboral.

«El ámbito laboral es un lugar privilegiado para observar cambios en las personas: conocemos su historia, compartimos muchas horas, observamos transformaciones en el rendimiento, se genera una red.»

Riesgos a monitorear

Distinguir el malestar normal de la señal de alarma real es parte central del trabajo del Departamento junto a las áreas de Gestión Humana. Para eso, Ceni señala seis factores de riesgo psicosocial que toda organización debería monitorear: la intensidad del trabajo y los tiempos, las exigencias emocionales, la falta de autonomía, la calidad de las relaciones sociales, los conflictos de valores y la inseguridad respecto de la situación laboral.

«Estos factores interactúan y se desarrollan según cómo sean las relaciones sociales en el espacio laboral, tanto a nivel horizontal, entre compañeros, como vertical, con supervisores», explica. Cuando aparecen situaciones de riesgo en torno a ellos, afectan tanto la salud física y psíquica de las personas como su desempeño.

Existe un cierto grado de tensión que es adaptativo y ayuda a enfrentar los requerimientos cotidianos. El problema, dice Ceni, es «cuando la tensión resulta excesiva o dura demasiado tiempo»: ahí se producen daños en la salud. Algo similar ocurre con la ansiedad: es parte normal de la vida, hasta que los episodios se vuelven repetidos, intensos y persistentes, «interfieren con las actividades diarias, son difíciles de controlar, son desproporcionados en comparación con el peligro real y pueden durar un largo tiempo.» La diferencia entre uno y otro escenario no siempre es obvia. Por eso el ámbito laboral es un lugar privilegiado para detectar cambios: se comparten muchas horas, se conoce la historia de cada persona y se observan las variaciones en el rendimiento.

Cuando el cuerpo habla

Los indicadores de sufrimiento en entornos de alta exigencia con frecuencia no se manifiestan como malestar psicológico sino como otra cosa. Negación, sufrimiento físico, adicciones. O señales más sutiles: personas poco motivadas, decaídas, que se aíslan, que aumentan su ausentismo o muestran dificultades de relacionamiento. Cambios en el humor, repentinos o sostenidos en el tiempo, pérdida de rutinas saludables, alteraciones del sueño o la alimentación, sentimientos de desesperanza o soledad.

En culturas organizacionales donde mostrar fortaleza es la norma, estas señales se ignoran o se disimulan. Ceni subraya la importancia de «atender la falta de disfrute o cambios en el humor tanto repentinamente como en el transcurso de un período de tiempo».

El insomnio es uno de esos indicadores que raramente se trata como lo que es. El filósofo Byung-Chul Han lo describe con precisión en La sociedad del cansancio: vivimos saturados de exigencias y productividad, en una época donde los momentos de aburrimiento y reflexión escasean. Ceni retoma ese diagnóstico para el ámbito organizacional: dormir pocas horas para trabajar más, o no poder dormir por el estrés, tiene consecuencias concretas. A nivel físico: riesgo cardiovascular y desajustes metabólicos. A nivel cognitivo: déficit de atención, fallas en la consolidación de la memoria, deterioro de la función ejecutiva que dificulta la resolución de problemas, la planificación y el pensamiento creativo. A nivel emocional: reacciones exageradas y pérdida de control.

Pautas que funcionan

Frente al malestar, Ceni es concreta. La primera pauta es reconocer la presencia del estrés: «el autoconocimiento que nos permita reconocer y comprender nuestras propias emociones, límites y reacciones», y luego, identificar las situaciones que lo provocan. La segunda es el sueño: entre siete y ocho horas, con buena conciliación y descanso real. Dormir bien permite pensar con más claridad y tener más energía. Hay que cuidar también los signos de insomnio, hipersomnia o dependencia de medicación para dormir, y el uso de pantallas, que interfiere con el descanso.

La alimentación y el ejercicio físico completan la base. Moverse haciendo algo que se disfrute es, dice Ceni, «la mejor y más fácil manera de lidiar con el estrés.» Y sostener una red afectiva y social con vínculos «estables, saludables, respetuosos de la autonomía.» Confiar los problemas a alguien de confianza ayuda a resolverlos. Prestar atención a los vínculos que producen sufrimiento, dependencia o frustración.

Dos pautas que parecen simples y no lo son: aprender a decir que no a las tareas que se acumulan, a la sobrecarga, y gestionar el tiempo con flexibilidad, priorizando lo importante cuando los imprevistos aparecen. Y cuando nada de esto alcanza: consultar a un profesional. «Pedir ayuda no es ser débil», dice Ceni. Y recuerda que tener actividades gratificantes «sin un objetivo útil más que el gusto de hacerlo» es parte del equilibrio, no un lujo.

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