Cuando Hugo Benedetti fundó IBF Negocios hace 14 años, el mercado uruguayo todavía no tenía del todo incorporada la idea de que una empresa pudiera ser un activo vendible. «La gente ponía el dinero en el banco y poco menos que le tenía que pagar al banco para que se lo guardara», recuerda el empresario uruguayo, cuya trayectoria incluye haber dirigido la expansión regional de Sara Lee Corporation.
En ese escenario, Benedetti vio una oportunidad: crear una compañía de inversiones enfocada en adquirir empresas exitosas, acompañar su desarrollo y generar valor para vendedores e inversores.
Con 20 empresas bajo gestión y proyecciones de 3 nuevas adquisiciones para 2026, IBF ha ampliado su presencia en el mercado local de fusiones y adquisiciones. Sin embargo, más que el volumen, Benedetti destaca una forma particular de abordar los negocios.
A diferencia de los modelos orientados a reestructurar compañías con dificultades, IBF centra su actividad en empresas rentables, con marcas consolidadas y capacidad de generar resultados desde el corto plazo. «Nuestro negocio no es especulativo», señala Benedetti. «Compramos empresas en funcionamiento y con ganancias. Si la plataforma de negocios no funciona, no vas a poder pagar dividendos.«
Esa lógica implica partir del respeto por la trayectoria de cada organización. «No vayan a producir cambios y modificaciones hasta que no estemos seguros de que manejamos bien las bases del modelo», suele decir a sus colaboradores.
Para Benedetti, comprender las razones detrás del éxito de una empresa es una condición necesaria antes de impulsar transformaciones.

¿Por qué alguien vende un negocio exitoso?
Benedetti identifica tres razones principales por las que una empresa exitosa puede salir al mercado. La primera, y más frecuente, es sucesoria: empresarios que llegan a cierta edad y no encuentran continuidad familiar clara. «A veces los hijos están muy bien orientados, pero en otra dirección», explica. La segunda es societaria: sociedades que funcionaron durante años pero que comienzan a desalinearse por diferencias de visión o por el ingreso de nuevas generaciones. La tercera es estratégica: propietarios que entienden que necesitan complementarse con capital y nuevas capacidades para seguir creciendo.
En todos los casos, IBF ofrece la posibilidad de que el vendedor permanezca vinculado al negocio. «Compramos entre el 60% y el 100%. Pero siempre somos respetuosos de que esa empresa llegó hasta acá porque tuvo un dueño y/o un equipo gerencial que la llevó bien«.
Más allá del crecimiento orgánico de cada empresa, IBF apuesta a la consolidación sectorial: incorporar compañías complementarias dentro de una misma industria para generar sinergias. Un ejemplo es la compra de Doña Coca y posteriormente de Kali, dos empresas con posicionamientos distintos dentro del mercado de chacinados.
Ese mismo esquema se replica en agronegocios, donde IBF integró tres compañías bajo la marca Raizar Agro, ofreciendo soluciones que abarcan semillas, fertilización y sanidad de cultivos generando una asociación que nuclea a Procampo, Agroenfoque y Lanafil respectivamente.
En veterinaria combina distribución de especialidades veterinarias de los principales laboratorios a través de Magnis y Raicor con la incorporación de marcas líderes en el mercado de alimentos para mascotas. Y en tecnología, sector al que ingresó recientemente con la adquisición de Saico, ya analiza nuevas oportunidades de expansión.
La lógica es generar complementariedades, sinergias, recursos compartidos, operativas y comerciales que permitan fortalecer el desempeño de cada empresa dentro del grupo.
Un modelo basado en la confianza
A diferencia de un fondo tradicional, IBF opera negocio por negocio. Cada oportunidad de inversión se presenta individualmente y los inversores deciden en cuáles participar.
«Si una empresa que adquirimos viene ganando buen dinero hace 20, 30 u 80 años, lo primero que tenemos que hacer es aprender.»
Hugo Benedetti, Director General de IBF Negocios

«Más del 70% de nuestros inversores son empresarios o profesionales. Les gusta ver los negocios uno a uno, analizarlos, opinar», afirma Benedetti.
Ese vínculo cercano forma parte de la identidad de la compañía. «Tenemos un sector de relación con inversores donde cualquiera puede llamar, hacer preguntas o consultas. “Disfrutamos mucho de las asambleas, porque se ha generado una excelente relación, intensa y cercana con nuestros inversores” comenta.
Resume la filosofía de trabajo en tres conceptos: negocios fáciles de entender, fáciles de comunicar y fácilmente legibles, transparentes.. Todo ello acompañado por lo que define como un principio «proaccionista», donde los intereses de los inversores ocupan un lugar central.
«En los próximos tres años vamos a comprar unas diez empresas y vender cuatro o cinco«, proyecta Benedetti.
Entre las operaciones mas próximas a concretarse se encuentran dos empresas vinculadas al sector de ferretería y herramientas, cuya incorporación permitiría abrir una nueva vertical de negocios.
La estrategia mantiene una línea consistente: identificar empresas con marcas fuertes, resultados sólidos y potencial de crecimiento.





