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Las mayores pérdidas de tiempo y dinero en una obra ocurren bajo tierra.
08 07, 2026
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Agustín Tejeira, director de Grupo LINSU

Cuando se piensa en una obra, lo que viene a la mente es lo que se puede ver: la estructura que crece, las fachadas, los acabados. Lo que ocurre debajo del nivel del suelo suele quedar fuera del foco. Y sin embargo, es ahí donde se juegan algunas de las variables más críticas.

«La estadística muestra que las mayores desviaciones de tiempo y de presupuesto se dan bajo tierra«, dice Agustín Tejeira, ingeniero civil especializado en Geotecnia y director del grupo integrado por LINSU, LYNDEN y LDC. «La manera de achicar esas divergencias es gestionando, desde el principio, qué es lo que hay debajo.»

Tejeira creció en Pueblo Queguay, Paysandú, estudió ingeniería civil, luego se especializó  en Alemania, y está finalizando un máster en Geotecnia en España. Fundó su empresa luego de trabajar durante años en obra. Esa formación al frente de obras definió su manera de pensar la ingeniería y llevar adelante su grupo empresarial.

¿Qué es la geotecnia?

Es la rama de la ingeniería civil que estudia los suelos y las rocas para diseñar correctamente las fundaciones de las obras. Tiene apenas un siglo de historia como disciplina formal, lo que en parte explica por qué todavía es subestimada.

«En muchas ocasiones se toma el estudio geotécnico como un trámite frente a la Intendencia», dice Tejeira. «Pero es clave para definir una parte importante del edificio, de la obra, de la estructura«.

Su argumento: sin un diagnóstico preciso del terreno, el diseño de las fundaciones opera sobre supuestos. Y los supuestos tienen un costo. «Cuando uno no hace el estudio geotécnico, se cubre: hace fundaciones más grandes y costosas por las dudas. Por otra parte, aumenta el riesgo de patologías que son muy difíciles y costosas de corregir», advierte Tejeira. Estima que la geotecnia como “inversión preventiva” representa una fracción muy pequeña del costo total de una obra, pero condiciona decisiones que impactan directamente en los costos de fundación.

Uruguay como laboratorio, Paraguay como destino

La diversidad geológica del territorio uruguayo ha sido una ventaja competitiva. Trabajar en suelos tan distintos como los del Puerto de Montevideo, de Paso de los Toros o la costa este, obligó al equipo a desarrollar conocimiento en múltiples contextos.

«Uruguay ha sido un laboratorio desde el punto de vista geotécnico. Y ahora estamos exportando ese laboratorio a otras regiones, empezando por Paraguay«, cuenta.

El desembarco en ese mercado -en geotecnia y pilotaje- está en marcha, con una recepción inicial positiva. La apuesta se inscribe en una tendencia más amplia: empresas uruguayas de ingeniería y construcción que están abriendo operaciones en un mercado que Tejeira describe como cercano en escala y cultura empresarial.

La brecha que identifica con mayor claridad, sin embargo, es local. «Cuando uno ve proyectos como el Ferrocarril Central o UPM2, que vienen con ingeniería extranjera, descubre que para ellos la geotecnia ocupa un lugar central desde las primeras etapas. Esa misma visión se está consolidando de a poco en Uruguay

“Las mayores desviaciones de tiempo y de presupuesto se dan bajo tierra”.

Agustín Tejeira, director de Grupo LINSU

La tendencia apunta hacia una mayor integración de la ingeniería de suelos desde las primeras etapas de los proyectos. Y en ese proceso, hay una frase de Tejeira que aplica tanto a la ingeniería como a cualquier proceso donde la información a tiempo vale más que la certeza tardía: «Las decisiones más económicas suelen ser también las más tempranas«.

Profundidad y precisión

El Grupo está estructurado en tres empresas que cubren distintas fases del trabajo con fundaciones. LINSU se ocupa de los estudios geotécnicos y el diseño de fundaciones.  LDC realiza el control de calidad mediante ensayos de laboratorio. LYNDEN ejecuta fundaciones profundas y pilotajes para edificios, industrias y puentes.

Cuenta con aproximadamente 60 funcionarios, incluyendo más de 15 ingenieros civiles, varios con especialización en geotecnia. Esa integración de capacidades permitió consolidar un área de I+D que funciona de forma activa desde hace cuatro años.

Uno de sus desarrollos es un sistema de monitoreo en tiempo real de la ejecución de pilotes, que permite supervisar el proceso al instante y entregar al cliente informe final que documenta cómo quedó realmente la fundación y verifica que los parámetros de diseño se hayan cumplido.

El otro desarrollo destacado es un sistema de micropilotes prefabricados para viviendas de hasta dos plantas. A diferencia de los tradicionales, estos pilotes se hincan directamente en el terreno por golpeo, sin excavación ni residuos de hormigón.

«Para una vivienda estándar, todo el proceso nos lleva menos de una semana», dice Tejeira. En un complejo de 33 viviendas en Barra de Carrasco, el sistema redujo el plazo de ejecución total de 20 a 18 meses: un 10% menos que, en términos de desarrollo inmobiliario, se traduce directamente en costos financieros y velocidad de entrega.

Actualmente se encuentra en desarrollo ampliar el rango de acción de este sistema de micropilotes hincados a edificios de varias plantas, apuntando a reducir los costos y tiempos de ejecución y asimismo garantizar mayor sostenibilidad.

Esa capacidad técnica ha permitido al grupo participar en proyectos de infraestructura como el Puerto, TCP, el Ferrocarril Central y UPM2, donde las exigencias de diseño y ejecución de fundaciones requieren altos niveles de especialización.

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