CORPO / Tecnología & Innovación / El negocio del miedo
La seguridad dejó de reaccionar para anticiparse. Hoy, con tecnología de primer nivel, el diferencial está en cómo se usa.
08 07, 2026
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Hace quince años, proteger una casa era relativamente simple. Rejas, cerraduras reforzadas, una alarma básica con sensores de movimiento y algunas cámaras que se revisaban después del hecho. La seguridad era, en gran medida, reactiva.

Hoy la delincuencia está más informada», dice José Luis Collazo, director comercial de Securitas Uruguay. «Estudia rutinas, usa redes sociales, inhibidores, vehículos robados, logística en grupo. Los robos son más rápidos; los delincuentes entran y salen en pocos minutos, y atacan los puntos débiles: fondos, azoteas, medianeras”.

A nivel de comercios, están los “robos piraña”: muchas personas que ingresan simultáneamente, en pocos segundos. En paralelo creció el robo interno, el fraude y el hurto de mercadería.

Securitas, que opera en mercados tan distintos como los países nórdicos, Norteamérica y América Latina, ve cómo los patrones migran: «Ya están llegando a Uruguay las tendencias que observamos en mercados maduros –bandas organizadas que estudian barrios, horarios y cámaras antes de actuar, uso de apps encriptadas para coordinarse, foco en el eslabón más débil”.

Para el CEO de Segura Satelital, Daniel Yaquinta, “la delincuencia en Uruguay todavía es bastante pasiva: el robo generalmente se da cuando las casas están vacías y el intruso no se enfrenta con el propietario. Esa es la gran diferencia con mercados como Brasil o Colombia”. Pero es una diferencia que, aclara, no conviene dar por garantizada.

Los saltos tecnológicos

El cambio más significativo se ha dado a nivel de las cámaras. “Hoy, las cámaras inteligentes detectan que hay alguien en el predio, manda la señal a nuestra sala de monitoreo y podemos tener mayor información. Si vemos que es un intruso, llamamos directo al 911”, dice Yaquinta.

Collazo describe el ecosistema tecnológico: los sistemas de video management con capas de software que incluyen reconocimiento facial, detección de merodeo, mapas de calor, conteo de personas y detección de objetos abandonados. Cámaras que «entienden» la escena y disparan alertas automáticas sin que un operador mire todo el tiempo.

“La seguridad es muy dependiente de la salud de la economía”.

José Luis Collazo
Director comercial de Securitas Uruguay

A eso se suman sensores conectados -apertura, vibración, rotura de vidrio, gases, humedad, simulación de presencia- todos integrados a la nube y accesibles desde una aplicación. «Hace cinco años muchas de estas soluciones eran muy costosas o de nicho», apunta Collazo. «Hoy son más accesibles y el mercado las recibe abiertamente”.

El otro gran cambio es más cotidiano pero igual de significativo: la experiencia del usuario. «Las aplicaciones para que el cliente tenga más control y comodidad han tenido un salto enorme«, reconoce Yaquinta. «Y los sistemas inalámbricos simplificaron mucho la instalación. Antes había que agujerear todas las paredes, ya no”.

Securitas utiliza, para los clientes de mayor escala, modelos que cruzan datos históricos de incidentes con patrones de horario y zona para definir dónde y cuándo reforzar la presencia. «La IA es una realidad en Uruguay en video analytics y plataformas de monitoreo, especialmente en grandes clientes«, dice Collazo. «En residencias y pequeños comercios todavía está en fase de adopción gradual, sobre todo por los costos y el desconocimiento”. 

A quienes llevan adelante empresas en el sector de la seguridad, no les gusta llamarla la “industria del miedo”.

«La seguridad es por capas. Cuanto más capas de protección tenga una casa, mejor la chance de no tener un incidente”.

Daniel Yaquinta
CEO de Segura Satelital

«Como cualquier ciudadano, lo que más deseamos es vivir en un país sin inseguridad”, dice el CEO de Segura Satelital, Daniel Yaquinta. “Nuestro servicio da una respuesta a una realidad que nos excede.» Agrega: “Esto es como un seguro. Ojalá nunca lo tengas que usar”.

Segura Satelital apunta al servicio de respuesta personalizada. Fundada en 2001, vendida en 2012 a una multinacional española y refundada desde cero en 2017. Hoy tiene 3.500 clientes y crece a un ritmo de 70 a 80 nuevos por mes, operando en Montevideo, Canelones y Maldonado.

José Luis Collazo, director comercial de Securitas Uruguay, la filial local de la multinacional sueca presente en 58 países, lo plantea desde la ética: «No usamos el miedo como herramienta de venta. Acompañamos al cliente para que tome decisiones informadas”.

Agrega que el negocio no crece de manera lineal con el delito. «Si la gente tiene menos ingresos disponibles, prioriza lo básico. La seguridad es muy dependiente de la salud de la economía”.

La guerra del inhibidor

Uno de los avances más inquietantes de la delincuencia fue la adopción del inhibidor de señal,  que bloquea la comunicación entre la alarma y la central.

La respuesta de la industria fue rediseñar desde la base. «Implementamos canales de comunicación redundantes», explica Collazo. «Las alarmas usan más de un canal de transmisión: 4G/5G, IP e incluso respaldo por línea fija. Si un canal se bloquea, el sistema intenta otro automáticamente”.

Existen equipos capaces de detectar la presencia de un inhibidor por la pérdida anómala de señal y generar una alerta específica antes de que ocurra el robo. «No existe solución 100% infalible», admite Collazo. «Pero la combinación de redundancia, detección y protocolos claros reduce mucho la efectividad del inhibidor”.

Segura Satelital lo resuelve con la verificación visual. «Si hay sospecha de inhibición, el operador puede revisar las cámaras en tiempo real y activar rondas físicas», explica Yaquinta.

En capas

Daniel Yaquinta usa una metáfora que sintetiza la filosofía del sector: «La seguridad es por capas. Cuanto más capas de protección tenga una casa, mejor la chance de no tener un incidente”.

La capa mínima es una alarma básica con sensores interiores. La siguiente agrega sensores perimetrales. Después vienen las cámaras, luego las cámaras inteligentes, luego el monitoreo con respuesta móvil. En países como Paraguay, Colombia o México, esas capas incluyen autos blindados y guardias armados.

Algo que se está viendo es que la tecnología está llevando al reemplazo gradual del guardia por sistemas automatizados. «El personal humano es cada vez más caro y tiene sus complejidades”, dice Yaquinta.

Segura Satelital desarrolló un servicio de ronda: un guardia en moto vigila múltiples locales en horarios determinados. El recorrido se registra mediante códigos QR y el cliente recibe un reporte en tiempo real de qué zonas fueron visitadas y a qué hora. «El costo para la empresa es mucho más económico y el factor de disuasión sigue siendo real», explica.

La empresa avanza en otro frente: la portería virtual para edificios. Con una aplicación que integra reserva de áreas comunes, control de accesos, gestión de invitados y visualización de cámaras, apunta a competir en un segmento que hasta ahora estaba dominado por empresas especializadas.

Lo que falta
Collazo identifica tres frentes a encarar en el mercado uruguayo para estar al nivel de los más avanzados.

En lo regulatorio: un marco más claro y actualizado para el uso de videovigilancia, drones y protección de datos personales. Mayor integración público-privada bajo protocolos claros, cámaras privadas que apoyen a la policía, por ejemplo.

En lo cultural: entender que la seguridad es un sistema, no un producto. «Más cultura de prevención y menos de reacción. Capacitación continua en empresas y hogares”.

En infraestructura: mejor conectividad en todo el territorio para soportar soluciones avanzadas. Renovación de equipamiento antiguo.Lo que Uruguay sí tiene, según Yaquinta, es tecnología. «No hay una brecha entre la vanguardia global y lo que hay acá. Estamos totalmente a nivel”.

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