
- ¿El secreto para armar una buena agenda de negocios? No dejarse engañar por el mapa. Manhattan parece mucho más chica de lo que es. Podés pasar más tiempo trasladándote que conversando. Hay que agrupar las reuniones por zonas y caminar muchísimo. Park Avenue y Madison siguen concentrando grandes corporaciones. Hudson Yards se convirtió en un nuevo polo de oficinas y Downtown es inevitable para temas financieros. Desde la pandemia hay una regla no escrita: martes, miércoles y jueves son los días fuertes.
2 . ¿Cómo se ve a Uruguay desde Nueva York? Con buena reputación, pero no hay que confundir con relevancia. La relevancia te la tenés que ganar. Nadie te está esperando: tenés que tener muy claro por qué esa persona debería dedicarte una hora y qué valor vas a aportar. Pero hay algo todavía más importante: la permanencia. Hay que volver, mantener el vínculo, cumplir y seguir aportando valor.


3. ¿Dress code?
Los neoyorquinos leen muy bien el contexto. Saben cuándo una reunión requiere un traje impecable y cuándo unas buenas zapatillas son perfectamente aceptables. Yo fui adaptando mi propio uniforme neoyorquino. Me gusta estar arreglada y llegar perfecta a una reunión, pero aprendí a relajarme un poco más y hacerlo compatible con caminar mucho. Hoy elijo zapatos chatos o buenas zapatillas.
4. ¿Qué hábitos neoyorquinos incorporaste?
Tres. Llegar muy preparada. En Nueva York se va rápido al punto y se respeta el tiempo. El segundo es el follow-up. Una reunión sin follow-up es casi una reunión que no existió. Y no llenar cada minuto de la agenda. Dejo pequeños espacios entre reuniones para recargar energía y mirar lo que está pasando alrededor.
5. En una ciudad obsesionada con la eficiencia, ¿cómo se construyen relaciones de largo plazo?

Se puede ser eficiente con el tiempo, pero no se pueden apurar las relaciones. La confianza se logra por acumulación. Si vas a subirte a un avión durante horas para tener exactamente la misma conversación que podrías haber tenido por zoom, no sirve. Antes viajábamos para intercambiar información; hoy viajamos para construir confianza.

6. ¿Desayunos, almuerzos o cenas para reuniones de negocio?
Cada uno tiene su código. El desayuno es muy neoyorquino: temprano, eficiente y una buena forma de empezar el día. Los almuerzos suelen ser ejecutivos, de una hora y bastante al punto. El café funciona a cualquier hora. La cena es otra cosa. Se da cuando hay más confianza. Hay que adaptarse al horario: se cena bastante más temprano que en Uruguay.
7 – ¿Qué temas aparecen hoy con empresarios, banqueros o abogados en Nueva York?

Geopolítica y su impacto en dónde invertir, cómo crecer, los aranceles, la regulación y el riesgo. Inteligencia artificial y quién está consiguiendo transformarla en productividad y nuevos negocios. Y capital: dónde invertirlo, cómo financiar el crecimiento, qué oportunidades hay en M&A, private equity o private credit. En el fondo, tienen algo en común: cómo tomar buenas decisiones cuando todo cambia muy rápido.
8. ¿Qué podría aprender Montevideo de Nueva York?
Su capacidad de reinventarse y de ir corriendo permanentemente sus propios límites. Tiene una enorme capacidad de crear nuevos «centros de gravedad». Eso me parece inspirador para Montevideo: animarnos a mirar lugares que hoy están fuera del circuito e imaginar qué podrían llegar a ser.
9. Si queda un rato libre, ¿qué no hay que perderse?

Si son 40 minutos entre reuniones, nada de FOMO turístico: un café de la zona o recorrer unas cuadras. Si se tiene un día, ahí es diferente: mirar qué exposición hay, qué obra de teatro o si coincide algún concierto. Me encanta buscar restaurantes diferentes y caminar por SoHo, West Village, cruzar a Williamsburg, entrar a galerías, tiendas y librerías sin tener demasiado claro dónde voy a terminar.





