Nota por Gabriela Malvasio
Fotografía por Rafael Lejtreger
Asistente: José Matonte
¿Qué tiene que hacer Uruguay en los próximos cinco años para convertirse en uno de los países más atractivos para invertir?
La pregunta la hizo Mariano López sobre el final del Desayuno CORPO, con la sala llena de empresarios, banqueros y decisores. Ilan Goldfajn, presidente del Grupo BID, había llegado a Montevideo dos días antes y se iba ese mismo mediodía.
Goldfajn subrayó que la estabilidad y el riesgo bajo son la condición necesaria, pero quien invierte no busca solamente que las cosas se mantengan quietas: «quiere retorno, quiere aumento, quiere más escala, quiere que el negocio funcione, no solamente que quede estable».
De ahí, dijo, la importancia de la simplificación regulatoria y de procesos más ágiles. Después, la internacionalización («¿Un inversor va a entrar en Uruguay para el mercado doméstico? A lo mejor no. A lo mejor quiere estar acá para vender al mundo»). Y por último el talento, donde para Goldfajn Uruguay tiene gran potencial.
«Tenemos que concentrarnos en lo que nos une»
LA VENTANA ABIERTA
La conversación había empezado una hora antes con la visión de Goldfajn sobre América Latina en el contexto actual de incertidumbre comercial y global.
«América Latina tiene una oportunidad de oro», dijo. El mundo está más fraccionado —más disputas, menos coaliciones globales, más divisiones— y eso cambió los cálculos. «En este mundo se buscan, en términos empresariales, cadenas de suministro seguras. Significa que la parte geopolítica entró en las consideraciones globales», consignó. En ese tablero, América Latina aparece como una región con menos conflictos y valores más occidentales.
No lo dijo en abstracto. Señaló el acuerdo Mercosur-Unión Europea, que llevaba veinticinco años sin cerrarse y se destrabó ahora: «No es coincidencia.» Señaló la demanda de minerales críticos y la de alimentos. Y para el caso uruguayo agregó una lista propia: talento, innovación, la capacidad de un país con potencial internacional en un momento crucial.

«No se puede discutir tanto cómo vamos a repartir lo que ya existe»
REPARTO DE TAREAS
Goldfajn no ahorró elogios para con Uruguay, y los apoyó en datos: riesgo país que bajó, inflación estable, cuentas fiscales ordenadas, banco central independiente.
Pero también apuntó que Uruguay puede crecer más. «La estabilidad no es un fin por sí mismo. Es una condición que llamamos necesaria, pero no suficiente«, planteó.
Agregó: «No se puede discutir tanto cómo vamos a repartir lo que ya existe. Tenemos que pensar más juntos, dedicar tiempo al futuro.»
Mariano López fue directo: qué tiene que hacer el gobierno, qué tienen que hacer los empresarios.

No hay desarrollo sin el sector público y no hay desarrollo sin el sector privado, dijo: «Los dos andan juntos.» Y describió un reparto de tareas que le hablaba directamente a la sala.
Goldfajn conoce los dos lados del mostrador. Nació en Haifa, Israel; pasó parte de su infancia entre Israel y México y llegó a Brasil a los 13 años. Él mismo atribuye a ese ir y venir su facilidad para adaptarse a idiomas, culturas y entornos diferentes. Habla portugués, inglés, español y hebreo.
Su carrera también cruzó fronteras institucionales. Fue académico, economista jefe y socio de Itaú Unibanco, socio de Gávea Investimentos, presidente del Banco Central de Brasil y director para el Hemisferio Occidental del FMI antes de llegar, en 2022, a la presidencia del BID.
El sector público trabaja fuerte en las condiciones habilitantes. Las empresas toman riesgo. Y el BID toma parte de ese riesgo donde el mercado no llega: préstamos a largo plazo, muchas veces en moneda local, con la calificación triple A que el banco puede trasladar a sus clientes.
En marzo, al abrir las Reuniones Anuales del Grupo BID en Asunción, ya había formulado esta idea en clave regional: las oportunidades no se convierten solas en crecimiento. Y definió qué tipo de socio quiere ser el banco. Es conocido como el banco amigo de sus países miembros, planteó, pero tiene que ser también un amigo que dice la verdad y que señala los desafíos cuando existen.
LA ESCALA NUEVA
El Grupo BID aprobó hace pocas semanas su estrategia 2026-2030, y Goldfajn viajó a presentarla.
Para Uruguay, la escala prevista es de hasta US$ 5.000 millones en cuatro años, combinando el BID público, BID Invest -el brazo privado- y BID Lab – laboratorio de innovación del grupo- . Bastante más de lo que el banco aportó en el cuatrienio anterior. Solo para 2026, el programa proyectado es cerca del triple del año pasado.
Este aumento no es un fenómeno uruguayo. En Asunción, Goldfajn informó que en 2025 el Grupo BID alcanzó un año récord, con US$ 35.000 millones de financiamiento para la región, más de 50% por encima de 2022, y que tiene capacidad de movilizar 500.000 millones en los próximos diez años. A esa expansión se suma la capitalización de 3.500 millones de BID Invest, que prácticamente duplica su capital. Solo este año, dijo en Montevideo, BID Invest creció 50%.
Pero insistió en correr el foco del monto. Más importante que cuántos recursos hay es dónde se usan. Tres pilares, en este orden: seguridad, innovación y clima de negocios, y servicios básicos como vivienda e infraestructura.
Inteligencia, capacitación policial, capacidad investigativa y programas para que los jóvenes no sean reclutados por las economías criminales. La razón por la que un banco de desarrollo entra ahí es de escala: «El crimen organizado no es algo que se pueda combatir país a país.»
Mariano preguntó entonces por lo que Uruguay exporta —software, servicios globales— y cómo se logra posicionar el país entre los que más avanzan.
La respuesta del presidente del BID: «Cuando miro a América Latina, no veo un lugar mejor, con más condiciones, de un hub de innovación que Uruguay.»
—¿Ah, sí? ¿Por qué? —repreguntó el entrevistador.
«Tiene el talento. Tiene el riesgo bajo y la estabilidad que se necesita.» A eso sumó la vocación de un país chico que necesita abrirse para generar escala, y una gobernanza con años de recorrido. Pero cerró con una advertencia: eso ya empezó, no es de hoy, y hay que ir al próximo paso.
LOS ANDAMIOS FINANCIEROS
Mariano consultó cómo iba a funcionar el anunciado task force del BID con el Banco Central y el Ministerio de Economía y Finanzas. Goldfajn agradeció la pregunta. «El ambiente de negocios tiene que estar en el sistema financiero también. El mercado de capitales tiene que tener las condiciones para financiar el crecimiento.» Y explicó por qué son dos organismos y no uno: el Banco Central tiene un papel con los bancos, pero otra parte del sistema financiero se trabaja desde el Ministerio.La agenda, tal como la enumeró, es una lista de aspiraciones de larga data del mercado uruguayo. Alargar plazos del mercado. Prestar más en moneda local. Que el mercado de capitales sea dinámico y más integrado. Reducir la exposición a la volatilidad cambiaria. El banco tiene antecedentes: un programa de cobertura cambiaria llamado FX Edge, operaciones de swap, y un volumen creciente de préstamos en monedas locales, y no de corto plazo.
EL ROL DE LA IA
El crecimiento de la productividad en América Latina fue cero o negativo durante las últimas décadas. Esa es, para Goldfajn, la brecha de fondo con el resto del mundo, y no se cierra creciendo de a poco.
La inteligencia artificial aparece en su lectura como una tecnología disruptiva que permite saltear etapas. Pero con una condición. «El problema es si podemos dar el salto. Si ponemos las condiciones para dar el salto. Porque si no das el salto, vas a quedar aún más atrás.»
El BID trabaja el tema en tres dimensiones. Talento, primero: hace falta gente que sepa trabajar con esta tecnología. Datos y capacidad de almacenarlos, segundo, porque sin eso no hay inteligencia artificial posible. Gobernanza y regulación, tercero.
Y una aclaración de escala que evita el entusiasmo fácil: «la adopción va a ser algo muy desafiante.»Para empujarla, el banco prepara un encuentro de presidentes de la región con líderes del sector en Nueva York.
LO QUE ESPERA EL BID
La escala anunciada no es crédito disponible, y Goldfajn puso el límite con una claridad poco habitual: «Lo que el mercado puede hacer, pues que lo haga el mercado.» El banco entra donde hay ángulo de desarrollo y adicionalidad —un sector nuevo, una dificultad real para que el mercado ingrese, una capacidad técnica que falta para diseñar el proyecto—. Si un banco local presta lo mismo, el BID no participa.
Cuando sí participa, entra con estándares como calidad de diseño, ESG, consulta con las comunidades, auditorías independientes. «Cuando entramos nosotros, entramos con una calidad que tenemos que respetar porque toda la mirada está en nosotros.» Y admitió que no todo sale: cuando algo falla, se corrige. «Tenemos la obligación institucional de hacerlo bien.«
Del otro lado hay algo que el banco espera del sector privado, y lo dijo como consigna. Un empresario ve millones de problemas en cualquier país, planteó. Esa lista no sirve. «Lo que necesitamos son las dos o tres prioridades para que se pueda tomar más riesgo.»
Puso un ejemplo brasileño: una ley de agua y saneamiento que llevó años y que, el día que salió, abrió una cantidad de inversión que describió como increíble.
Es el mecanismo que en Asunción presentó bajo el nombre de LAC Crece: alinear reformas, financiamiento y capital privado en un solo programa, sobre la premisa de que el sector público no tiene recursos para cerrar las brechas por sí solo.
«Si no das el salto, vas a quedar aún más atrás»
EL PASTEL DEL FUTURO
Antes de que se fuera al aeropuerto, Mariano López le preguntó qué tienen en común los gobiernos que crecen más que el resto. No hay receta única, respondió, pero enumeró tres cuestiones. Entender que ni el sector público solo ni el privado solos alcanzan. Lo que en inglés se llama ownership: poner el crecimiento como meta —de corto, mediano y largo plazo a la vez— y trabajarlo todos los días. Y para países del tamaño de Uruguay, la internacionalización.
Se trata entonces de estabilidad, simplificación, talento, apertura al mundo. Ninguno alcanza solo y ninguno se cocina rápido.
El mensaje: «Creo que las condiciones están. Hay que juntar todos los ingredientes y hacer este pastel, que es el pastel del futuro.»

LOS TRES PILARES DE LOS US$ 5.000 MILLONES
SEGURIDAD. Inteligencia, capacitación policial, capacidad investigativa y prevención social. La alianza regional que el BID lanzó hace dos años produjo tres herramientas: que las fichas criminales crucen fronteras —los delincuentes lo hacen, los expedientes no—, la persecución conjunta de activos ilícitos y un observatorio regional de patrones criminales.
INNOVACIÓN Y CLIMA DE NEGOCIOS. El foco está en la internacionalización de empresas uruguayas, la modernización regulatoria, la asistencia técnica para remover cuellos de botella y el apoyo a empresas de tecnología, inteligencia artificial e innovación a través de BID Invest y BID Lab.
SERVICIOS BÁSICOS. Vivienda, agronegocios, infraestructura y energía.
«Cuando miro a América Latina, no veo un lugar mejor, con más condiciones, de un HUB de innovación que Uruguay»
LO QUE PREGUNTÓ LA SALA
Referentes empresariales consultaron al presidente del Grupo BID en el Desayuno CORPO. Estas preguntas pueden leerse como un retrato de qué le preocupa hoy al empresariado uruguayo.
INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y ESTADO. Nicolás Jodal, cofundador de GeneXus, preguntó si el BID está dispuesto a experimentar con IA en la relación entre gobierno y ciudadanos, y si ve a Uruguay como proyecto piloto. Goldfajn respondió que sí a las dos cosas.
CÓMO TRABAJAR CON EL BID. Pablo Márques, de Grupo Punto, consultó qué tiene que tener una empresa uruguaya para trabajar con el banco. La respuesta: mirada de desarrollo. Aconsejó ver la oficina país del BID como puerta de entrada.
INTEGRACIÓN REGIONAL. El presidente de la Cámara de la Construcción, Alejandro Ruibal, planteó que América Latina está en deuda con la infraestructura que conecta a los países. Goldfajn respondió con Conexión Sur, programa regional con el objetivo de cerrar brechas de conectividad física, digital y energética mediante corredores estratégicos, y modernizar los marcos regulatorios. Mencionó dos pasos fronterizos con Brasil y otros dos con Argentina, y ofreció una reunión virtual con el responsable del programa.
VIVIENDA Y CAPITAL PRIVADO. Fabián Kopel consultó cómo potenciar la ley de vivienda con inversión privada canalizada a través de BID Invest. Goldfajn señaló que el banco trabaja en el respaldo regulatorio a la ley por el lado público y programas orientados a inversores por el lado de BID Invest.
MERCADO DE CAPITALES. Bárbara Mainzer, directora ejecutiva de la Asociación de Bancos Privados del Uruguay, pidió detalles del task force con el Banco Central y el MEF. Goldfajn respondió que todavía no hay proyectos: hay una visión construida sobre buenas prácticas acumuladas en otros países.
NARCOTRÁFICO Y PROHIBICIONISMO. Renzo Gatto, socio director del estudio Molinari, Gatto, Cúneo, preguntó si el BID contemplaría analizar el fin del prohibicionismo como política antidroga. Goldfajn no entra en las particularidades de Uruguay y lleva la respuesta a inteligencia, presencia estatal, seguimiento del dinero y oportunidades para jóvenes.
REGULACIÓN CRIPTO Y STABLECOINS. Miguel Brechner, impulsor y ex presidente del Plan Ceibal, consultó por qué papel debería tener la regulación frente al avance de los criptoactivos y las stablecoins. Goldfajn respondió que no es un área que el banco esté priorizando y que, si tuviera que elegir dónde poner atención, energía y recursos entre cripto e inteligencia artificial, elegiría IA.
«La estabilidad no es un fin por sí mismo. Es una condición que llamamos necesaria, pero no suficiente»






