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¿Cómo aprovechar la inteligencia artificial y, al mismo tiempo, conservar capacidad para decidir?
03 09, 2026
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Irene Solaiman, experta en políticas y seguridad de inteligencia artificial

Fotografía por Henry Terra

Durante años, hablar de futuro digital en Uruguay fue hablar de conectividad. La discusión se concentró en extender redes, mejorar velocidades y asegurar el acceso. Ese recorrido creó una base sólida, y abrió otra pregunta: qué hacer con la infraestructura cuando estar conectados deja de ser la meta y se convierte en el punto de partida. El Antel Summit 2026 movió la conversación hacia ese terreno. Ya no alcanza con acceder a
servicios digitales: importa saber con qué tecnología funcionan, bajo qué reglas y cuánto margen conservan un país, una empresa o una institución para elegir. En tiempos de inteligencia artificial, la autonomía depende también de comprender e intervenir en las decisiones que sostienen esos sistemas.

Para Antel, esto coincide con un cambio propio. Su presidente, Alejandro Paz, lo definió como el paso de una empresa de telecomunicaciones a una de tecnología. La apuesta ahora es ocupar un lugar más amplio dentro del ecosistema de innovación. “Esta transformación no se hace en soledad, se hace entre todos”, planteó Paz.

Una de las oradoras de la jornada, la estadounidense Irene Solaiman, experta en políticas y seguridad de inteligencia artificial, evitó las recetas universales. Cada país, planteó, necesita leer su propio contexto antes de adoptar respuestas diseñadas en otra parte. No importa solo qué herramientas están disponibles, sino qué problemas se busca resolver y con qué capacidades.

Reconoció las fortalezas de Uruguay. Instituciones, talento, infraestructura y confianza pueden ser una ventaja si la adopción de IA viene acompañada de reglas, evaluación de riesgos y participación. La infraestructura necesita conocimiento; las normas, capacidad de aplicación; y la confianza, mecanismos que permitan revisar decisiones. El punto, dice Solaiman, no es correr detrás de las grandes potencias ni incorporar modelos porque sí, sino elegir dónde la IA aporta valor, entender sus límites y conservar la capacidad de revisarla.

Para Solaiman, la seguridad tampoco es un sello que se coloca al final. Es un trabajo que acompaña a la tecnología durante toda su vida, desde la selección de un sistema hasta la evaluación de sus resultados.

DÓNDE SE JUEGA LA SOBERANÍA

La investigadora argentina Cecilia Rikap propuso mirar quién controla la infraestructura que la hace posible. La nube, los datos y la capacidad de cómputo están concentrados en pocas compañías y esa concentración, advirtió, puede convertirse en dependencia. Empresas, gobiernos y plataformas terminan apoyados sobre sistemas que no conocen ni controlan del todo. La dependencia no se vuelve visible solo cuando una tecnología falla. También cuando cambiar de proveedor resulta difícil, el conocimiento queda fuera de la organización o las decisiones se toman lejos de donde sus efectos se sienten.

Por eso, la soberanía también se juega en el código, el conocimiento y la posibilidad de cambiar de rumbo. No se trata únicamente de dónde están alojados los datos, sino de quién entiende los sistemas, quién puede auditarlos y qué capacidad existe para modificarlos o reemplazarlos cuando las prioridades cambian.

Rikap no habló de aislarse del mundo ni de renunciar a la cooperación global. Su planteo fue recuperar espacio para decidir: desarrollar infraestructura pública, fortalecer las capacidades del Estado y buscar respuestas regionales. En este contexto, destacó que Antel, como empresa pública, se proponga liderar el ecosistema digital en Uruguay.

Las exposiciones de Solaiman y Rikap se encontraron en un punto: la soberanía digital se expresa en decisiones concretas como qué se adopta, para qué, bajo qué controles y con qué posibilidad de revisión. El resto de los oradores abrió otros frentes: riesgo, educación, y el lugar de la tecnología en la cultura. Macció, experta en biotecnología, aseguró que la clave tecnológica del futuro no es responder más rápido, sino aprender a detectar el riesgo antes de que se vuelva evidente. En tanto, la investigadora del Banco Mundial, Helena Rovner, se centró en cómo la IA puede ser una herramienta para acelerar aprendizajes y fortalecer el trabajo docente. Para Paco Martin, miembro del equipo de IBM Quantum, la próxima revolución no es digital, es cuántica, la cual dejó de ser una promesa de laboratorio para convertirse en una plataforma real.

El líder de El Cuarteto de Nos, Roberto Musso, abordó la relación entre música, ingeniería e IA, tomando como hilo conductor su obra “Contrapunto para humano y computadora”. El cierre estuvo a cargo del escritor argentino Hernán Casciari, que reflexionó sobre la influencia de la tecnología en la vida cotidiana.

“Antel hoy está dando un paso más: la transformación de una empresa de telecomunicaciones a una empresa de tecnología.”

Pablo Álvarez, Alejandro Paz y Laura Raffo: vicepresidente, presidente y directora de Antel

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