El mercado inmobiliario de superlujo en Uruguay vive un momento de expansión que ya dejó de ser silenciosa. Proyectos de arquitectura internacional, servicios propios de hoteles cinco estrellas y compradores cada vez más globales definen un segmento que combina lifestyle y preservación de capital en dos polos complementarios: Montevideo y Punta del Este.
La dinámica en Punta del Este atraviesa un punto de inflexión. Para Alejandra Covello, presidenta de Covello International, el fenómeno es claro: «Hay una increíble ola de crecimiento en cuanto al ticket de los departamentos vendidos, que no se había dado antes». Ese cambio se refleja en operaciones emblemáticas que marcan nuevos techos. El caso más representativo es la venta de uno de los penthouses del Cipriani Ocean Resort Residences & Casino por US$ 16,8 millones, adquirido por un empresario italiano.
El driver es estructural. «Tenemos una demanda insatisfecha muy clara de departamentos de cuatro dormitorios y, especialmente, de penthouses», explica Covello. La escasez de producto premium listo para habitar empuja decisiones de compra incluso en proyectos en obra, con compradores dispuestos a alquilar durante la construcción para asegurar posición en desarrollos de alta gama.
Los compradores
La reciente normativa de residencia fiscal, que exige una inversión mínima de US$ 2 millones per cápita y suma beneficios como el tax holiday, actúa como catalizador directo. Engel & Völkers detecta un aumento de europeos —especialmente alemanes y suizos— atraídos por la estabilidad uruguaya y las oportunidades vinculadas a la residencia fiscal.
Son empresarios, ejecutivos y family offices que buscan diversificar activos y acceder a mercados estables. Montevideo y Punta del Este se complementan: «Los clientes de alto poder adquisitivo no se limitan a comprar una única vivienda, sino que buscan tener inversiones en ambas locaciones.»
Los innegociables
«Lo que realmente define la categoría es la combinación de diseño, experiencia y calidad constructiva», explica IXOU, desarrolladora de —entre otros proyectos— ÂME, frente al Puerto del Buceo en Montevideo. Para el CEO de Sotheby’s Uruguay, Alejandro Perazzo, el segmento se caracteriza por «la combinación de ubicación premium, diseño de nivel internacional y servicios que replican la experiencia de un hotel cinco estrellas». Entre los innegociables aparecen seguridad reforzada, privacidad arquitectónica, spa, piscinas climatizadas, gimnasios de alto nivel, servicio de concierge y terrazas con vistas panorámicas. La domótica avanzada se considera un estándar. Engel & Völkers agrega salas de wellness, cowork, spa con sauna húmedo y seco, salas de masajes e incluso espacios para mascotas.
En términos de producto, el mercado muestra fuerte absorción de unidades de gran metraje. Desarrollos como Fendi Château —en la parada 17 y medio de la Mansa— han comercializado la totalidad de sus residencias de más de 350 m². Proyectos como The Rock Residences replican esa lógica.
«En el mercado inmobiliario premium uruguayo no se vende solamente una propiedad, sino un estilo de vida seguro, estable y de gran calidad.» — Engel & Völkers











