1 – ¿QUÉ ES LO PRIMERO QUE MIRÁS CUANDO ENTRÁS A UN EDIFICIO?
Cómo se vive: cómo te recibe, la proporción del acceso, la luz, el aire, el sonido… si el lugar te invita a ingresar. Me gustan mucho esos detalles que reflejan la intención de diseño y cuidado.
Después miro algo muy simple e importante: cómo se relaciona con su entorno inmediato.
2 – ¿QUIÉN ES EL REFERENTE EMPRESARIAL AL QUE ADMIRAS Y QUE TE INSPIRA?
Me inspiran los líderes que tienen una brújula clara: sostienen propósito y valores, y al mismo tiempo están abiertos a mejorar los medios -los procesos, la forma de trabajar, la manera de colaborar- para hacer las cosas cada vez mejor. Y me inspiran mucho los que lideran con empatía y escucha, con una mirada más humana: gente que construye, que suma.
Richard Branson es un buen ejemplo de todo esto.
3 – ¿CUÁNDO ENTENDISTE QUE EL CRECIMIENTO TAMBIÉN PODÍA SER UN RIESGO?
Cuando el Estudio empezó a tomar otra escala. Te das cuenta de que el talento es fundamental, pero no alcanza: también necesitas procesos, cultura y liderazgo para que no se pierda lo esencial. Y en eso me apoyo muchísimo en los gerentes del Estudio, que son grandes líderes de sus equipos.
Porque crecer puede ser un riesgo si te lleva a bajar la calidad o a dejar de “encantar” al cliente. Y ese, para nosotros, sigue siendo siempre el foco.
4 – ¿CÓMO SE LIDERA UN EQUIPO DE MÁS DE 250 PERSONAS SIN PERDER CULTURA NI CRITERIO?
Entendiendo que en organizaciones grandes no hay liderazgo posible sin confianza, respeto mutuo, propósito compartido y trabajo en equipo. Después, con presencia y ejemplo: estar cerca, escuchar, reconocer el esfuerzo y cuidar al equipo.
Y con un foco muy concreto: adaptarnos rápido al cambio sin comprometer la calidad ni la experiencia del cliente.
5 – ¿POR QUÉ INSISTÍS TANTO EN EL ESPACIO PÚBLICO COMO CORAZÓN DE LA CIUDAD?
Porque es el lugar donde deja de ser infraestructura y se vuelve comunidad: donde se construye convivencia, identidad y calidad de vida. Una ciudad funciona cuando pone en el centro la calidad de vida y las relaciones sociales.
Y, además, es una medida muy concreta de si una ciudad es abierta, diversa e inclusiva. La Rambla en Montevideo es casi una extensión de la residencia: un borde continuo, donde conviven deporte, paseo, encuentro, distintas edades y ritmos. Es un espacio simple, pero potentísimo.






