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Uno de cada cinco autos vendidos en Uruguay ya es eléctrico, y se proyecta mayor crecimiento. El desafío ahora es sostener el ritmo y que la infraestructura acompañe.
03 03, 2026
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Por Bernardo Lapasta

Durante 2025 se vendieron 14.387 vehículos eléctricos en Uruguay, lo que implicó un crecimiento interanual del 147%. Esto quiere decir que 39 vehículos eléctricos por día salieron de los salones de venta a las calles y rutas del país.

Hoy los eléctricos representan alrededor del 20% del mercado automotor total (autos y utilitarios), y si se mira solo el segmento de automóviles de pasajeros y SUV (vehículo utilitario deportivo), la participación trepa al 28,5%.

“Ya estamos hablando de una porción muy relevante del mercado”, resumió el gerente de la Asociación del Comercio Automotor del Uruguay (ACAU), Ignacio Paz. “No es un fenómeno coyuntural ni explicado por una sola marca: es estructural”.

Es además un crecimiento sostenido que viene de años anteriores. “En 2024 el mercado se había triplicado respecto a 2023 y, antes de eso, prácticamente se duplicaba año a año”, añadió en diálogo con Corpo.

Uruguay en la punta regional

Países como Chile, Argentina o Brasil —más allá de las escalas— muestran participaciones del 3% o 4% en autos eléctricos particulares. Esto coloca a Uruguay “muy por encima del promedio regional y entre los primeros de la región”, afirma Paz.

Santiago Guelfi, director de Sadar —importador de BYD, Peugeot, Opel, TVS y Riddara— coincide: “Uruguay está marcando claramente la punta junto con Costa Rica. La diferencia es que acá el crecimiento se dio con representantes oficiales, buena posventa y una experiencia de cliente positiva, algo que no siempre ocurrió en otros países”.

Luis Pascual, gerente comercial de Magna —representante del BMW Group Uruguay—, remarca que “Uruguay es de los países de Latinoamérica con mayor porcentaje de electrificación, tanto en vehículos 100% eléctricos como en híbridos enchufables”, posicionando al mercado local como referencia para el BMW Group.

En la misma línea, Federico Mayora, gerente general de Eximar —Volvo, Jaguar Land Rover (JLR) y MG— sostiene que “Uruguay está mostrando el camino” en movilidad eléctrica en estas latitudes, aunque advierte que el desafío ahora pasa por sostener ese liderazgo con más infraestructura y acompañamiento al consumidor.

Política de Estado, precios y costos de uso

Detrás del boom sostenido de los eléctricos hay decisiones de largo plazo. Paz de ACAU recuerda que “hubo una política de Estado clara para favorecer la introducción de la movilidad eléctrica”. En un país cuya matriz eléctrica es casi 100% renovable, el incentivo fue lógico: generar energía limpia y usarla.

Las exoneraciones tributarias jugaron un rol clave, explica el gerente de ACAU. Mientras los autos a combustión pagan aranceles externos del 23% y un IMESI (impuesto específico interno) que ronda entre el 30% y el 35%, los eléctricos tienen arancel cero y están exonerados de los principales impuestos. Incluso con un reciente ajuste, la patente sigue siendo aproximadamente la mitad de la de un vehículo tradicional, se explaya Paz.

A eso se suma el argumento que más pesa en el bolsillo: el costo de uso, algo que ya se tiene bastante asumido por parte de los consumidores. “Con un peso de electricidad recorrés lo mismo que con diez pesos de nafta”, grafica Paz. Y el mantenimiento también juega a favor: la mecánica eléctrica es más simple y demanda menos intervenciones.

La oferta como motor del cambio

Si el precio y el costo explican la decisión del consumidor, la oferta explica la escala. En 2025 llegaron más marcas, más modelos y más rangos de precios. “Eso es lo que dinamiza el mercado”, dice Guelfi a Corpo. “Hoy hay unas 40 marcas chinas en Uruguay, pero en China existen más de 100. La oferta va a seguir creciendo en el país”, proyecta.

Sadar fue uno de los grandes protagonistas del año: vendió 7.174 autos eléctricos BYD, lo que representó alrededor de la mitad del mercado eléctrico. “Hay algo que debemos enfatizar: el auto de pasajeros más vendido del país durante 2025 es el modelo Yuan Pro”, aporta Guelfi. Se trata de un SUV eléctrico compacto de BYD, cuyo precio va de los US$ 28.000 a los US$ 31.000.

El fenómeno no se limita al volumen. En el segmento premium, la electrificación también avanza a paso firme.

Por ejemplo, en Magna, representante del BMW Group en Uruguay, alrededor del 80% de las ventas ya tiene algún tipo de electrificación, y los modelos 100% eléctricos explican algo más del 20%. “Desde 2018 venimos trabajando con híbridos enchufables, que funcionan como una transición natural hacia el eléctrico puro”, explica Pascual.

Si bien en 2025 las ventas se desaceleraron respecto a 2024 —por la salida de algunos beneficios fiscales, puntualizan—, la marca se mantiene como referencia regional. Y el futuro es ambicioso: en 2026 llega Neue Klasse, la nueva generación eléctrica de BMW, que debutará con la iX3, con más de 800 km de autonomía, adelantaron a Corpo. Y para 2027 se espera haber lanzado 40 productos nuevos y totalmente eléctricos.

En Eximar, que representa a Volvo, Jaguar Land Rover y MG, la electrificación también pesa fuerte. En Volvo, más del 70% de las ventas ya son eléctricas, impulsadas por el EX30, hoy el EV premium más vendido del mercado, con cerca del 50% de participación en su segmento. En MG, los eléctricos representan alrededor del 50% del volumen, con el MG4 como estandarte.

El cuello de botella

Si hay un consenso transversal entre los actores del mercado, es este: la infraestructura de carga es hoy el principal desafío. Al momento, Uruguay cuenta con 437 cargadores instalados por UTE —uno cada 50 km— y otros 150 por parte de privados, pero el crecimiento del parque fue mucho más rápido que el despliegue. De hecho, en diciembre de 2025 la empresa estatal reportó pico de cargas, y anunció que proyecta continuar ampliando la infraestructura de carga para 2026.

“Cuando se vendían 500 o 1.000 autos por año, la red alcanzaba. Hoy quedó atrasada”, admite Paz. A eso se suman problemas de mantenimiento y disponibilidad en algunos puntos. 

La solución, coinciden, pasa por una mayor participación privada y por entender que la base del uso del auto eléctrico es la carga domiciliaria, mientras que la red pública cubre ese 10% de los trayectos más exigentes. “Los clientes que ya tienen un eléctrico no ven la carga como una barrera para volver a comprar”, dice Guelfi. “De hecho, muchas veces el segundo auto de la familia también termina siendo eléctrico”.

Pascual coincide en que una red de carga pública más robusta podría acelerar aún más la adopción, especialmente a través de una mayor densidad de puntos y potencias de carga superiores, aunque reconoció que Uruguay se encuentra bien posicionado en términos comparativos dentro de la región.

Mayora, en tanto, señaló que más allá de la infraestructura, aún persisten barreras en parte del público vinculadas a la autonomía y al valor de reventa, factores que siguen influyendo en la decisión de compra pese al crecimiento sostenido del mercado.

Lo que se proyecta para 2026

Según ACAU, en 2026 se espera superar los números de 2025, apalancados en más marcas, más modelos, promociones comerciales, precios relativamente más bajos y una mayor aceptación del consumidor.

Si las condiciones tributarias se mantienen y la infraestructura logra acompasarse, el mercado seguirá creciendo. Como sintetiza Paz: “Ya no se trata de si el auto eléctrico va a crecer, sino de cómo gestionamos ese crecimiento”.

Después de 2025, una cosa parece clara: en Uruguay, el dominio del auto eléctrico dejó de ser futuro. Ya está en marcha.

Los SUV eléctricos fueron el gran motor del año 2025, con 7.678 unidades vendidas, cuadruplicando las cifras de 2024 y consolidándose como el segmento más dinámico. Los automóviles eléctricos alcanzaron las 6.110 unidades, con un crecimiento interanual del 69%, mientras que los utilitarios eléctricos sumaron 599 unidades, con un avance del 58%.

Diciembre cerró como un mes fuerte de 2025 para este nicho, con 1.620 vehículos eléctricos vendidos, de los cuales más de 1.000 fueron SUV

La estrategia de Sadar para sostener el crecimiento del negocio más allá del volumen de ventas implica robustecer la postventa, un pilar clave en la movilidad eléctrica. En esa línea, la empresa está invirtiendo en un nuevo taller y en un centro de distribución de repuestos. La inversión total, que ronda los US$ 2 millones, también incluye un nuevo punto de venta en Punta Carretas Shopping.

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