«La IA no es magia, es un espejo. Refleja el estado real de tu operación», dispara Santiago Curiel, cofundador y CEO de Digital Henka, mientras desarma con precisión el mito corporativo más peligroso del momento: creer que adoptar IA es simplemente comprar una licencia.
La estadística es brutal: el 95% de las iniciativas de IA en empresas no llegan a producción. No por la tecnología, sino por el desorden estructural. «En empresas uruguayas veo procesos no documentados, datos en planillas paralelas, decisiones que viven en la cabeza de tres personas. Sobre eso no se construye IA. Se construye frustración cara», asegura Curiel.
Hay una diferencia enorme entre adopción individual y corporativa. «El gerente promedio uruguayo usa ChatGPT para resumir un mail. Eso no transforma una compañía», aclara. La IA corporativa requiere datos limpios, procesos definidos, gobernanza, y una decisión estratégica de qué querés que la IA haga.
Cinco etapas a transitar
Desde Digital Henka proponen un mapa de madurez tecnológica:
1. Caos – operación intuitiva, sin trazabilidad
2. Datos – información ordenada y confiable
3. Consumo – la organización usa esos datos para decidir
4. IA – modelos resolviendo tareas concretas con ROI medible
5. Agentes – sistemas que ejecutan procesos completos
«La mayoría de las empresas uruguayas oscilan entre el 1 y el 2. Algunas creen que están en el 4 porque pagaron una licencia», señala Curiel. Saltarse etapas no acelera nada: garantiza el fracaso del proyecto y, peor, mata la confianza interna en la IA por años, dice.
Ser AI-First
«Henka» significa transformación en japonés. Es un lindo nombre pero no fue elegido por estética, fue una declaración de principios. Fundada hace seis años como intérpretes tecnológicos agnósticos, la consultora evolucionó hacia el territorio de la IA. «El año pasado capacitamos más de 80 empresas en Uruguay y Paraguay. Lo importante es ordenar la casa primero«, resume Curiel.
Curiel es cofundador y CEO de Digital Henka, consultora tecnológica AI-First fundada en Montevideo. Ingeniero en Telecomunicaciones y Master en Transformación Digital, trabajó durante años en implementaciones de grandes sistemas antes de fundar Henka junto a Marcos Saiz y Juan Obes.
Ser AI-First no significa incluir IA en todo. Significa diseñar la operación asumiendo que la IA es parte del equipo. Cambia todo: cómo se contrata, cómo se piensa un proceso, qué se automatiza y qué no.
“Vengo del mundo de las grandes implementaciones tecnológicas. Vi durante años cómo se compraban sistemas que nadie usaba, cómo se documentaban procesos que nadie seguía, cómo la tecnología llegaba antes que la pregunta de negocio. Por eso creo que si tenés banana en los datos, la IA te devuelve banana», grafica Curiel. La IA amplifica lo que se es: si sos un caos, vas a tener un caos más rápido. «El consumo de IA se dispara si no tenés orden. Y si hacés las consultas y te devuelve respuestas inservibles, no generás adopción.»
Lo que cambió dramáticamente fue desarrollar herramientas a medida es mucho más rápido ahora. El paradigma de adaptar la organización a la tecnología está dando vuelta. «La tecnología cada vez más se puede adaptar al negocio y a los procesos», afirma.
Mensaje para CEOs
«Primero: respirá. No estás atrasado – estás en el mismo lugar que el 80% de tus pares, aunque hablen distinto en LinkedIn», tranquiliza Curiel. «Segundo: no contrates a un proveedor de IA. Contratá una conversación honesta sobre el estado de tus datos y tus procesos. La IA viene después.»
El tercer consejo es el más incómodo: «El costo más alto hoy no es invertir en IA. Es invertir mal. Es comprar la herramienta sin haber hecho la pregunta.»
A Curiel le emociona constatar que por primera vez la tecnología iguala el campo: una empresa uruguaya bien ordenada puede competir con una multinacional. Pero advierte: «Me preocupa que se venda IA como commodity. Va a haber una resaca. Y los que se queden atrapados en proyectos fallidos van a tardar años en volver a confiar.»
«La empresa que va a ganar la próxima década no es la que tiene más IA.
Santiago Curiel
Es la que tiene menos caos.»







