El 3 de mayo, dos millones de personas ocuparon Copacabana. No pagaron entrada. Y sin embargo, casi todo el mundo ganó dinero.
El concierto gratuito no es generosidad. Es un modelo de monetización indirecta donde la taquilla es reemplazada por una entera ciudad. Hoteles, restaurantes, aerolíneas, sponsors, medios y vendedores en general capturan valor en distintas capas.
Más que un espectáculo, es una infraestructura económica temporal. Una en la que cada actor captura distinto y mide distinto. La ciudad mide retorno de inversión pública. Los sponsors miden alcance y asociación de marca. Los hoteleros miden ocupación. Los medios miden audiencia. Y la artista mide algo que ningún estadio vendido a precio lleno puede darle: escala global de conversación.

Fuentes: Infobae, La República Colombia, Veja Río






