Este especial reúne miradas, tendencias y soluciones que muestran hacia dónde se mueven hoy la arquitectura, el interiorismo y el diseño.
JUAN CARLOS AREOSO
IDENTIDAD
“Durante mucho tiempo pensamos el interiorismo fundamentalmente desde lo estético: estilos, objetos, materiales, tendencias. Hoy me interesa mucho más pensar qué le sucede a una persona cuando entra en un espacio. Para mí, un buen interior no es solamente aquel que uno mira y encuentra bello; es aquel que modifica, aunque sea mínimamente, nuestro estado emocional.
La luz, las proporciones, el vacío, el arte, los materiales y hasta los recorridos construyen esa experiencia. Y frente a una época donde vemos miles de imágenes y donde los interiores empiezan peligrosamente a parecerse unos a otros, creo que el gran desafío contemporáneo es recuperar la singularidad. Diseñar no para que un espacio parezca de una época, sino para que tenga identidad y pertenezca verdaderamente a quien lo habita.

ANTES DEL CÓMO, EL POR QUÉ
Para Areoso, construir o diseñar empieza mucho antes de elegir materiales o resolver la ejecución. Primero hay que entender por qué se hace un espacio, para qué y para quién. “El cómo es el más fácil”, sostiene. La respuesta técnica viene después de comprender el contexto, la cultura y las necesidades de quienes lo van a habitar

DISEÑAR PARA ALGUIEN
No existe, desde su mirada, un buen diseño en abstracto. Una casa, una oficina o un desarrollo tienen que partir de las personas concretas que los van a usar. Incluso cuando el cliente llega con ideas muy definidas, parte del trabajo consiste en descubrir si eso que cree querer coincide realmente con lo que necesita.

ABRIR PARA EXPANDIR
Ampliar la conexión con el exterior, incorporar transparencia y acercar la naturaleza al espacio cotidiano.
Más superficie vidriada, vistas abiertas y presencia de verde pueden generar una sensación de expansión y libertad que responde, para él, a necesidades muy actuales.
LA LUZ CREA ESCENAS
La iluminación no es un agregado al final. Puede transformar la percepción del espacio y permitir que un mismo ambiente tenga distintas atmósferas. Areoso habla de crear “escenografías” y la luz como herramienta para cambiar la experiencia.


CAROLINA DOVAT
EXPERIENCIA
“Hoy una de las palabras clave es la experiencia. ¿Cómo hago para nutrir esa experiencia del trabajo, para que la oficina sea un lugar donde yo trabaje mejor, en muchos aspectos, que cuando estoy solo o en mi casa? Las personas son el centro y soon las que tienen que lograr su mejor versión en esos lugares. Y si yo voy a una oficina y al final estoy peor que en mi casa, no quiero ir. Por eso los espacios tienen que permitir que las personas se apropien de ellos, que puedan transformarlos y hacer cosas distintas. Por eso hoy hay mucho de mobiliario que se puede mover. Dentro de cinco años no sabemos cómo va a ser.”


MATERIALES
Dovat advierte que todavía existe poca conciencia sobre el peso de los edificios en la huella de carbono y plantea revisar el predominio de materiales como el hormigón y el acero. En Uruguay identifica la oportunidad de usar la madera estructural. La lógica implica pensar cuánto dura, cómo se conserva y si podrá volver a utilizarse. Su estudio trabaja hoy con Google a nivel Latinoamérica, llevando este sistema constructivo a sus oficinas de la región
BIENESTAR
Vincula esta dimensión con la biofilia (“la tendencia natural que tiene el ser humano hacia todo lo que tiene que ver con la naturaleza”): luz, ventilación, acústica y calidad del aire forman parte de una relación mucho más sensorial con el entorno. La madera ofrece un ejemplo sencillo: “La gente huele y toca la madera”. Trabajar con una iluminación que acompañe el ciclo circadiano incide directamente en cómo nos sentimos, señala.
DATOS
La tecnología permite dejar de suponer cómo funcionan los espacios y empezar a medir cómo se usan realmente. Dovat plantea monitorear cuántas horas se ocupa cada lugar y analizar qué ocurre cuando determinadas salas quedan relegadas: puede haber problemas de acústica, iluminación, calidad del aire o ubicación. La ecuación es también económica: “Es más barato en el tiempo tener un espacio bien usado, muchas más horas, que un espacio que al final se usó 20% del día”.
SUSTENTABILIDAD
“Hoy en día está incorporada en las estrategias corporativas”, sostiene. En esa mirada se combinan impacto, eficiencia energética, costos y horizonte de inversión: “Empiezan a cruzarse las decisiones, por un lado desde la conciencia y por otro lado desde la conveniencia y desde la operación”. También importa qué implica sostenerla en el mediano y largo plazo.


OPI RUBIO
CONFORT
“Un cambio sustantivo que hubo en estos años es que la gente está viviendo más en sus casas. A partir de la pandemia empezó realmente a vivir y trabajar en ellas: almuerza, está, pasa muchas más horas. Eso hizo que quiera tener una casa más confortable, más amorosa, más linda. Cada vez, además de diseño, buscan confort. Siempre digo que podemos hacer diseños divinos, armar casas y espacios súper lindos, pero si no son confortables no tiene ningún sentido.”

DEMANDA
Con sus clientes, el cambio se traduce en decisiones muy concretas: “quieren que los sillones sean bien confortables, que las camas sean buenas y cómodas, quieren espacios para televisores grandes.” Cada vez más, dice Rubio, la ecuación es diseño y confort.
SENTIDOS
Para Rubio, el confort no se limita a lo visual ni a la comodidad física. “Incluye a los cinco sentidos, a los cuales siempre pongo mucho énfasis”. La experiencia de un espacio también se construye a partir de aquello que se toca, se escucha, se huele y se percibe, además de lo que se ve.


ENERGÍA
Su mirada incorpora una dimensión menos tangible del interiorismo. “Soy una fiel creyente de la energía que hay en las casas y en el terreno en que está situada la casa, el edificio o la oficina”, explica. Para Rubio, diseñar implica también atender a esa relación entre el espacio, su entorno y quienes lo habitan
ARMONÍA
En algunos proyectos esa búsqueda se traduce en la incorporación del feng shui. “El feng shui es
básicamente armonía”, sintetiza. No lo aplica como una fórmula ni en todos sus trabajos: cuando el cliente está interesado, lo terceriza y trabaja en conjunto con especialistas para integrarlo al diseño

HASSEN BALUT
LUJO
“Hoy tener tiempo, tranquilidad y espacio tiene mucho más valor que tener muchas cosas. El lujo no está necesariamente vinculado a un material determinado, sino a la composición del espacio en sí. Es la suma de esas decisiones la que construye un espacio con carácter. No necesariamente la presencia de un material costoso. La ostentación aparece cuando el espacio intenta contar una historia que no es verdadera. Cuando quiere demostrar algo que no refleja a quien lo habita. Para mí, la verdadera identidad aparece cuando hay armonía entre el espacio y la persona.




SOFISTICACIÓN
El acceso más amplio a materiales,objetos e información modificó los códigos tradicionales del lujo. Balut señala que determinados elementos que antes funcionaban como una forma directa de mostrar una posición hoy están mucho más disponibles. Esa transformación obliga a buscar el valor diferencial en otro lugar.
IDENTIDAD
Un espacio exclusivo no necesita demostrarlo. Su identidad, sostiene Balut, se construye alrededor de la persona que va a habitarlo. “El personaje que va a habitar ese espacio es, en definitiva, quien va a guiar y dar forma a ese proceso”, explica. El diseño no responde a una fórmula predeterminada.

HISTORIA
Balut entiende que hay que “escuchar lo que ya existe”: respetar la mirada original de quien lo construyó, entender su intención y aquello que le dio identidad, e intervenir adaptándola a la nueva forma de vivir. Cuando se parte de cero existe mayor libertad, pero también la
responsabilidad de construir una identidad desde el comienzo. En ambos casos, sostiene, lo importante es que “el espacio tenga una razón para existir en ese lugar”.
OFICIO
Cuando se le pide que anticipe qué va a definir el lujo en Uruguay durante los próximos cinco años, Balut no elige un material. Elige la recuperación del valor del oficio. Aquello que está hecho a mano —el trabajo de ebanistas, orfebres y herreros— representa, para él, una dimensión que la producción industrial no puede reemplazar por completo: tiempo, conocimiento y “una cierta imperfección propia de lo único”.





