CORPO / Lifestyle & Arte / Mente de boxeador
Son hermanos, destacados ejecutivos y boxeadores amateurs. Viven a 130 kilómetros de distancia y trabajan en industrias diferentes, pero comparten una certeza: muchas de las herramientas que usan para trabajar las aprendieron arriba de un ring.
07 10, 2026
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JUAN AZCURRA

Gerente comercial de Cristophersen

Empezó a boxear a los 25 años. Romperse los ligamentos jugando al fútbol, hizo que probara los guantes.


Rescata primero la adrenalina que genera el boxeo. “Después de que guanteás o que tenés un combate, la sensación es difícil de comparar con cualquier otra disciplina”.

Además, el encontrar allí recursos que aplica a su trabajo todos los días.

“En una pelea de boxeo estudiás al rival. Es uno a uno, no tenés margen de evasión y la distracción se paga carísimo. Tenés que cuidarte, ser precavido y atacar. No podés ocuparte solamente de vender, de tirar golpes. También tenés que cuidar tus activos para permanecer lo mejor posible”.

Lo que le fascina es cómo la estrategia y la acción conviven en tiempo real.

“No hay pausa. Estás tomando decisiones sobre la marcha”. Foco, estrategia y acción, todo junto. Más el timing. Más la gestión de energía.

“Eso es lo que llevás al mundo corporativo”.
Hay algo más que valora: el boxeo le bajó la intensidad .“Después de que empezás, sabés lo que podés hacer. Y sabés también de humildad. Una persona que de repente no es ni grande ni tiene cara de malo, te puede arruinar”

En reuniones de negocios complicadas, a Juan Azcurra se le viene a la mente una frase de Mike Tyson: “Todo buen plan termina cuando te dan un piñazo en la cara”. Y, según él, aplica a la realidad de cualquier empresa: el COVID, un competidor inesperado, una crisis que nadie anticipó. “Esos piñazos ocurren muchas veces”.

Siempre dice que en muchos lugares habría que tener un ring y guantes de boxeo, por lo menos un minuto, porque después la gente termina abrazada.

JAVIER AZCURRA

Director de Relaciones Institucionales, Ventas y Operaciones Hoteleras/ Enjoy Punta del Este

Cable a tierra. Esa es la expresión que usa Javier Azcurra cuando describe lo que el deporte hace por él. Empezó a boxear a los 17 años en Montevideo, siguió en Buenos Aires, acompañando su carrera profesional, y cuando llegó a Maldonado, su entrenador de Argentina le recomendó que buscara al coach y docente Nicolás Barrales. “El deporte es la forma de conectarme conmigo. No hay teléfono, no hay nada. Cuando entreno boxeo es el momento donde me concentro, hago foco, estoy solamente en esa actividad”.

Está convencido de que la práctica “es un muy buen equilibrio para una vida más intensa en lo laboral, en lo profesional, para enfrentar desafíos”. Cualquiera de los dos deportes que entrena con regularidad -boxeo o natación- requiere planificación, preparación y la disciplina de sostenerse más allá de las coyunturas. “Eso mentalmente te fortalece como líder”.

Además Javier encontró un propósito que le movió todo. Nicolás Barrales le contagió su visión del boxeo como herramienta de inclusión social. Le contó de Gabriela Bouvier, campeona del mundo uruguaya, que llegó al deporte como recuperación de una adicción y de su esperanza de salvar otras personas. Javier se puso en acción. Así nació Maldonado Boxea.

Enjoy empezó a organizar veladas de boxeo y allí surgió la oportunidad de subir al ring a algunos de los chicos de barrios de contexto crítico que entrenaban con Nicolás. “Tuvieron la posibilidad de debutar con público, con televisación internacional y con rivales de Argentina y México”, dijo.


Y lograron cumplir el sueño de Joaquín Faccio, uno de los chicos en recuperación que hoy es panadero en Enjoy: primero lograr el título de campeón uruguayo y luego, con el apoyo de Cecilia “La Reina” Comunales, salir campeón mundial juvenil. Están construyendo la Asociación Civil Maldonado Boxea para formalizarlo y que más empresas puedan sumarse.

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