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Fundación 3F encontró un punto ciego del sistema educativo y creó un modelo para ayudar a quienes quedaron a pocas materias de terminar el bachillerato.
04 10, 2026
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Aline Herrnstadt y André Fremd, Presidenta y Director Ejecutivo de Fundación 3F.

Fotografía por Santiago Mondo

A principios de setiembre, 999 personas habían terminado el bachillerato con el apoyo de Fundación 3F. Detrás de esa cifra hay jóvenes que recorrieron casi todo el sistema educativo y quedaron detenidos a apenas cuatro o cinco materias del final. Empezaron a trabajar, tuvieron hijos, atravesaron dificultades familiares o no encontraron cómo compatibilizar el estudio.

Fue en esos últimos metros donde el empresario Sergio Fogel, su esposa Aline Herrnstadt, y sus tres hijos encontraron un espacio para intervenir.

Antes de crear la fundación 3F, pasaron seis meses conversando con especialistas, autoridades, docentes, organizaciones sociales y organismos internacionales dentro y fuera de Uruguay. Querían entender dónde podían generar un impacto concreto. Encontraron tantas respuestas como interlocutores, pero también un punto ciego: mientras numerosas iniciativas trabajan sobre la primera infancia, la escuela o los contextos de mayor vulnerabilidad, casi nadie se ocupaba de quienes habían hecho prácticamente todo el recorrido y no habían conseguido cerrarlo.

“Encontramos gente que remó, remó y estaba muriendo ahogada en la orilla. Nadie le estaba dando una mano”, resume Herrnstadt, fundadora y presidenta de Fundación 3F.

“En 2025 superamos los 600 bachilleres y este año vamos camino a 1.000, gracias al trabajo junto a más de 16 instituciones aliadas”

Aline Herrnstadt, Presidenta Fundación 3F.

Su programa central, Becas Ciclo, está dirigido a jóvenes de entre 18 y 29 años provenientes de la educación pública que deben cuatro o cinco materias. A través de una red de 16 instituciones educativas, les permite cursarlas de manera presencial o virtual, con distintos horarios y modalidades. La virtualidad extiende el alcance a los 19 departamentos; las opciones presenciales se concentran en Montevideo y el área metropolitana.

La lógica parte de una constatación simple: si determinada estructura ya dejó a esa persona afuera una vez volver a ofrecerle lo mismo difícilmente alcance. “Si una persona trabaja de noche y le decís: ‘Te estoy ofreciendo estudiar de noche’, no le estás ofreciendo nada”, explica Herrnstadt.

Por eso el recorrido se arma en función de la vida de cada estudiante. “¿Querés virtual? Virtual. ¿Querés estudiar de mañana? De mañana. ¿Preferís presencial de noche? Presencial de noche. No buscamos que la persona se adapte al sistema; adaptamos el sistema a la persona”.

VOLVER A INTENTAR

A veces el obstáculo ya no es solo encontrar tiempo para estudiar. También es animarse a volver. “Ya perdí Química cuatro veces, no me animo a estudiar Química de nuevo porque me frustra”, ejemplifica Herrnstadt sobre uno de los temores que aparecen entre quienes se inscriben. Algunos se anotan y no llegan a empezar.

Por eso, además del apoyo pedagógico de las instituciones asociadas, 3F mantiene contacto y acompaña el proceso de cada estudiante. El ritmo lo define cada realidad: algunos cursan dos materias por semestre; otros avanzan de a una. Terminar puede llevar entre uno y dos años. Lo importante es volver a ponerse en marcha y sostener el recorrido.

“Muchos llegan después de nueve o diez años, con hijos y responsabilidades, y aun así deciden retomar”, cuenta Herrnstadt. Para ella, esa decisión muestra que, cuando aparecen condiciones posibles, las ganas de estudiar siguen ahí.

Y la última materia no necesariamente marca el final. André Fremd, director ejecutivo de Fundación 3F, cuenta que muchos llegan a la graduación hablando ya del paso siguiente: anotarse en la universidad o iniciar otra formación.

Además de Becas Ciclo desarrolla junto con Cimientos un programa de acompañamiento de tres años en una UTU de Paso de la Arena e impulsa con América Solidaria y la Intendencia de Flores la iniciativa Flores se gradúa.

Para Fremd, el desafío es llevar ese modelo a todo el país. “Aspiramos a tener 19 Flores: que en cada departamento exista un proyecto de acompañamiento y que todas las personas de la sociedad entiendan que tienen un rol que jugar”.

UNA OPORTUNIDAD EN LA EMPRESA

En ese entramado, el sector empresarial puede convertirse en un aliado decisivo. Fundación 3F busca trabajar con organizaciones dispuestas a identificar entre sus colaboradores a quienes no culminaron el bachillerato, alentarlos a retomar y acercarlos al programa.

La propuesta no requiere que la empresa monte una estructura educativa propia. 3F articula con las instituciones, busca la modalidad que mejor se adapte a cada persona y acompaña el recorrido. La empresa puede hacer algo determinante: detectar la oportunidad y generar el impulso inicial. “Cuando te lo dice tu jefe o un compañero, llega de una manera diferente”, sostiene Herrnstadt.

La flexibilidad del modelo permite compatibilizar el estudio con la jornada laboral. Para la organización, el resultado es un colaborador con más herramientas, mayor motivación y nuevas posibilidades de desarrollo. Para quien estudia, es la posibilidad de acceder a otro puesto, continuar una formación o, por primera vez, plantearse una carrera universitaria.

Para Fremd, uno de los desafíos es que terminar el bachillerato deje de ser visto como un asunto exclusivo de quien estudia o del sistema educativo. Empresas, organizaciones, familias y comunidades también pueden intervenir para que el último tramo no sea una barrera definitiva.

“Terminar el bachillerato no solo cierra una etapa; devuelve la posibilidad de elegir la siguiente”

André Fremd, Director Ejecutivo de Fundación 3F.

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