
- QUÉ IDEA INSTALADA HAY SOBRE TOKIO QUE ES FALSA?
Que es una ciudad fría, distante y casi robótica. Es exactamente al revés. Es extraordinariamente
humana, solo que expresa la consideración por el otro de una manera diferente a la nuestra. Con más
de 14 millones de habitantes, sorprende el silencio, el orden, la limpieza y, sobre todo, el respeto por el espacio ajeno. Y hay algo fascinante: detrás de esa aparente formalidad existe una enorme calidez.
2. ¿UNA COSTUMBRE QUE INCORPORASTE?

El respeto por el tiempo y por la palabra dada. Llegar puntual es estar preparado antes de la hora. Y aprendí
algo importante: no prometer livianamente. Para un japonés, la palabra genera una obligación moral. También incorporé el tratar de dejar las cosas un poco mejor de como las encontré. Es una forma sencilla de entender el kaizen: pequeñas mejoras permanentes que, acumuladas en el tiempo, terminan produciendo grandes transformaciones.

3. SE DICE QUE BUENA PARTE DE LA CONFIANZA SE CONSTRUYE EN EL AFTER MÁS QUE EN UNA REUNIÓN. ¿ES ASÍ?
Absolutamente. Pero haría una distinción: la reunión construye credibilidad; el after construye relación. En las reuniones hay roles, jerarquías y una enorme disciplina institucional. En una cena aparece la persona detrás del cargo. Y muchas veces es donde empezás a comprender qué piensa tu contraparte. Tuve cenas, bares y, por supuesto, karaokes memorables.
4. UNA RECOMENDACIÓN PARA QUIEN VA POR PRIMERA VEZ

No intente forzar intimidad, pero tampoco rechace la oportunidad de construirla. Escuche, observe, participe. Si lo invitan a una segunda instancia después de la cena, probablemente esté ocurriendo algo más importante que tomar una copa. En Japón, la confianza no se exige. Se acumula.
5. ¿QUÉ DEBERÍA ADOPTAR MONTEVIDEO DE TOKIO?
La cultura del detalle y del respeto por lo colectivo. Tokio demuestra que una ciudad gigantesca puede funcionar con una precisión extraordinaria cuando sus ciudadanos entienden que el espacio público también les pertenece. Me impresiona que haya lugares con pocos papeleros y no haya basura. La explicación está en la cultura. Traería esa idea: lo público no es de nadie; es de todos.

6. ¿HAY ALGO QUE TODAVÍA TE SORPRENDA DE JAPÓN?
Su capacidad para convivir con aparentes contradicciones: puede ser una de las sociedades tecnológicamente más sofisticadas y mantener tradiciones de siglos; obsesionarse con la eficiencia y dedicar un tiempo extraordinario a una ceremonia; tener algunas de las ciudades más densas del mundo y generar una sensación permanente de orden. Y me sigue sorprendiendo la consistencia. El estándar no depende de que alguien esté mirando. Quizás esa sea una de las mayores lecciones: la excelencia no es hacer algo extraordinario una vez; es hacer extraordinariamente bien lo ordinario, todos los días.
7. ¿QUÉ HAS APRENDIDO DE NEGOCIAR CON JAPONESES?
Que paciencia y confianza son activos económicos. En Occidente pensamos que negociar significa convencer
al otro. En Japón primero hay que comprenderlo. Una decisión puede parecer lenta porque antes hubo consultas y consensos. Nemawashi es preparar el terreno antes de tomar una decisión. La reunión es donde se formaliza un consenso que empezó mucho antes. Un “sí” japonés no necesaria-mente significa “estoy de acuerdo”. A veces es “te escuché” o “comprendo lo que estás diciendo”. En Japón uno no negocia sólo el próximo contrato. Negocia la posibilidad de seguir sentado en esa mesa dentro de 20 años.
8. DRESS CODE

Sobriedad. En una primera reunión siempre de traje oscuro, camisa impecable y zapatos clásicos. En Japón la elegancia empresarial está mucho más relacionada con el cuidado y la adecuación. El verdadero dress code japonés está en la conducta. Llegar antes. Llevar tarjetas personales impecables. Entregarlas y recibirlas con respeto -con ambas manos- y detenerse a leer la que uno recibe. Entender quién es quién. No interrumpir. No
hablar excesivamente fuerte. No trate de impresionar; trate de demostrar respeto.
9. ¿CUÁL ES EL ERROR MÁS COMÚN QUE COMETE UN EMPRESARIO?
Querer acelerar la confianza. Llegar pensando: “Tengo una buena propuesta, los números cierran, cerremos el negocio”. En Japón los números importan, pero también quién sos, cómo reaccionás ante un problema, si cumplís lo que prometés y si tu comportamiento es consistente a través del tiempo. Otro error es interpretar el silencio como falta de interés. A nosotros nos incomoda el silencio y tendemos a llenarlo. En Japón el silencio puede significar que la otra persona está pensando.




