Victoria Suárez tiene una slide que muestra durante sus pitchs a inversores: Lionel Messi bajo los tres palos, atajando. Le están haciendo un gol. La imagen es absurda, casi cómica. Pero eso, dice la CEO de Pindata, es exactamente lo que pasa todos los días en las empresas latinoamericanas.
«Nadie pondría a Messi en el arco. Sin embargo, ponemos a talentos en posiciones donde no pueden brillar. Y después nos preguntamos por qué no ganamos el partido», dice la empresaria de 34 años que juega al fútbol desde los 11 y convirtió esa analogía en el core de su negocio.
¿Cuánto talento está jugando en la posición equivocada dentro de tu empresa? o ¿Cuánto tiempo tendrías a Messi atajando antes de darte cuenta de que estaba en la posición incorrecta?
Según McKinsey, el 70% de los datos sobre talento disponibles en las organizaciones no se usan para tomar decisiones. El World Economic Forum documentó que la productividad de una persona cae hasta un 35% por “mal job fit”. Y solo uno de cada cinco gerentes puede identificar con precisión quiénes son sus top performers.
«Las empresas fallan por incapacidad de ejecución. Y la ejecución depende de cuán bien conocés y movilizás el talento que ya tenés», plantea Suárez. El problema estructural es que la mayoría de las organizaciones en la región no entiende con precisión qué habilidades tiene su gente.

El ejemplo es concreto: una empresa necesita armar un equipo para liderar transformación digital. La pregunta tradicional es: ¿a quién contratamos? La pregunta con inteligencia de talento es: ¿quién de los 800 colaboradores que ya tenemos combina habilidades de liderazgo, pensamiento de datos y conocimiento del negocio? La diferencia son meses de tiempo y cientos de miles de dólares.
Enamorarse del problema
Suárez llegó a detectar este tema por un camino sinuoso. Su hijo aprendió solo a leer y escribir a los dos años y medio. «Eso me obsesionó con entender cómo se detectan y desarrollan las habilidades de forma personalizada», recuerda. Estudió marketing y emprendió en educación. Trabajó armando programas de inserción laboral en tecnología. Ahí empezó a hacer diagnósticos masivos de habilidades: más de 500 entrevistas por tanda, todo en Excel.
En 2020 creó su propia software factory. El modelo era contratar personas sin experiencia tecnológica, diagnosticar sus habilidades y armar planes de desarrollo personalizados. Funcionó, pero no era un modelo escalable. Picotearon a microlearning, pero las empresas ya tenían contenido. Cuando intentaban vender la solución a empresas, la respuesta era: «Tus contenidos no. Pero tu diagnóstico sí, eso me interesa».
Ahí se redefinieron hacia lo que es hoy Pindata. «Enamorarse del problema, no de la solución», resume Suárez. Pindata brinda una capa de software que permite a las organizaciones modelar las habilidades de su gente, identificar brechas críticas y asignar talento a proyectos según capacidades reales.
La analogía que se entiende a nivel corporativo: el ERP gestiona recursos financieros, el CRM gestiona clientes, el BI gestiona datos de negocio. Pindata gestiona las capacidades humanas.

La plataforma hace matching entre habilidades, roles y personas. Y a medida que las personas son asignadas a proyectos, el sistema infiere nuevas habilidades automáticamente.
El caso Itaú
Pindata comenzó a trabajar en Itaú en Uruguay con 130 personas; hoy están en 800 y escalando regionalmente. Primero crearon una matriz de competencias en datos: mapear qué habilidades de data tiene cada persona y en qué nivel.
«Uno de los hallazgos más interesantes fue identificar champions: personas con habilidades destacadas distribuidas en toda la organización que hasta ese momento no eran visibles», cuenta Suárez. «Perfiles que quizás el banco estaba a punto de buscar afuera, sin saber que ya los tenía adentro.»
Asignación por habilidades
El mercado laboral se mueve hacia un modelo donde importa menos dónde estuviste y más qué sabés hacer realmente. Las organizaciones ya no ofrecen tanto crecimiento vertical como movilidad horizontal. Pero hay un problema: no saben cómo hacer esa movilidad de manera inteligente.
«Cuando presentamos asignación por habilidades a equipos de dirección, hay un momento donde todos se miran entre ellos», describe Suárez. «Es el alivio de pasar de miles de planillas a una herramienta que realmente ayuda a tomar decisiones.»Hoy Pindata opera en Uruguay, Paraguay y México, compitiendo con jugadores globales cuya base de facturación parte desde USD 150 millones anuales. La ventaja: diez años de conocimiento técnico y cultural de Latinoamérica.
«Hoy las empresas quieren incorporar IA generativa sin saber quién de su equipo ya la usa, en qué nivel, o a quién capacitar para qué proyectos. No es un problema tecnológico sino de inteligencia de talento.»
Victoria Suárez. Fundadora de Pindata








