CORPO / Inversiones & Negocios / Ozempic en Uruguay: el negocio paralelo de un fármaco récord
Mientras el MSP lo restringe solo para diabetes, un mercado negro moviliza el medicamento que revolucionó la industria farmacéutica global.
12 03, 2026
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Por Mónica Lorenzo

Le llaman “el secreto peor guardado de Hollywood”, por su uso generalizado pero no siempre admitido, “Wonder Drug” por la fascinación de los usuarios por sus resultados rápidos o directamente la inyección «mágica» para adelgazar. Ozempic, el medicamento para la diabetes tipo 2, desde hace unos tres años ha ganado fama mundial como un atajo para perder peso.

¿Cómo es hoy la situación en Uruguay?

«Hay un mercado negro, hay clínicas estéticas que lo venden, algo que no pueden hacer», advierte Leonardo Sande, vicepresidente de la Sociedad Panamericana de la Obesidad. A su consultorio llegan pacientes que aseguran que por $ 6.000 mensuales reciben inyecciones de Ozempic en centros estéticos sin supervisión médica. Cuando se inició la venta en Uruguay, Sande recibió una avalancha de pedidos de recetas del fármaco -mayormente por parte de mujeres- .

Para Sande, el “body positive fue atropellado por una jeringa”. El impacto cultural no es menor: la delgadez volvió a posicionarse como estándar aspiracional global, impulsada no por dietas o gimnasios, sino por “una solución farmacológica”.

El Ministerio de Salud Pública autorizó en octubre de 2025 la venta de Ozempic «exclusivamente para adultos con diabetes tipo 2». Pero la regulación y la realidad van por carriles diferentes.

El principio activo de Ozempic es la semaglutida, una molécula que comparte con otros medicamentos como el también el inyectable Wegovy.

Estos fármacos controlan el nivel de glucosa e inhiben el apetito; están pensados para ser utilizado a largo plazo y, en algunos casos, de forma crónica. Cuando se suprimen, se experimenta un regreso agresivo del hambre, lo que se conoce como “ozempic hunger”. Estudios clínicos muestran que los participantes recuperaron la mayor parte del peso al año de cesar las inyecciones.

Sande explica que el fármaco se adquiere “de contrabando en países como Brasil y Argentina sin receta médica, para ser administrado por personal sin capacitación”. “Creo que el ministerio tapó el sol con un dedo. Era obvio que se iba a utilizar para la obesidad”.

En farmacias de Montevideo el precio del medicamento oscila entre $14.800 y $16.700 (siempre con receta médica). Cuando se lo utiliza para adelgazar requiere un inyectable por semana. Al adquirirlo de contrabando existen riesgos adicionales. “Se desconoce si el producto respetó la cadena de frío necesaria colocándolo en una bodega como corresponde”, explica Sande. A esto se suma la alerta publicada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) acerca de que 1 de cada 10 medicamentos para tratar la obesidad son falsos.

El laboratorio Megalabs, importador del Ozempic en Uruguay declinó hacer declaraciones sobre su visión del negocio “por motivos de confidencialidad».

REVUELO GLOBAL

Durante décadas, la industria farmacéutica persiguió el «santo grial» capaz de mitigar la obesidad sin intervención quirúrgica. La irrupción de la semaglutida no solo rompió este paradigma, sino que lo transmutó.

El laboratorio danés Novo Nordisk desarrolló dos versiones del principio activo semaglutida: Ozempic y Wegovy.

Lo irónico: ni siquiera los directivos de la propia farmacéutica creían en el medicamento al principio. Fue la insistencia del director de investigación Mads Krogsgaard Thomsen lo que permitió avanzar con su desarrollo cuando otros directivos querían cancelar el proyecto por los altos costos de producción y dudas sobre su rentabilidad comercial inicial.

Fue a partir 2022 cuando el fármaco se viralizó en redes sociales. Hasta julio de 2023 la compañía había invertido en publicidad USD 491.000.000. Los videos de TikTok generaron más de 92 millones de visualizaciones y se pagaron cifras astronómicas a figuras como Serena Williams, Amy Schumer y Oprah Winfrey.

Medios como The New York Times, BBC y DW pusieron el foco en cómo el marketing de influencers en TikTok e Instagram alimentó un uso fuera de indicación médica, dejando sin suministro a pacientes con diabetes tipo 2.

Novo Nordisk no logró satisfacer la explosión de demanda global, lo que llevó a la Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA) a incluir la semaglutida en su lista de medicamentos desabastecidos.

En 2024, la compañía alcanzó una cifra récord de US$ 12.000 millones en beneficio neto, consolidando su presencia en mercados como Alemania, Estados Unidos, Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos. La empresa destronó a Louis Vuitton como la firma más valiosa de Europa.
En los primeros nueve meses de 2025, Novo Nordisk gastó cerca de 500 millones de dólares en publicidad en EEUU para promocionar sus medicamentos, más del doble de lo que invirtió su principal rival, Eli Lilly, según Reuters.

Sin embargo, el año pasado las acciones de Novo Nordisk experimentaron una caída del 60% en la Bolsa de Copenhague, explicada por recortes en las previsiones de ventas y avances de su rival Eli Lilly. En setiembre pasado, la compañía anunció el despido de 9.000 empleados a nivel mundial, el 11,5% de su plantilla total.

La competencia se intensificó. Eli Lilly comercializa Zepbound en varios mercados y Roche avanza con una inyección comparable. En Argentina, el laboratorio Elea lanzó en 2025 Obetide, un 67% más barato. En China, los precios cayeron hasta un 80% y Eli Lilly ofrece suministros mensuales por unos US$ 72 en plataformas de comercio electrónico.

En Uruguay, la biotecnológica Eolo Pharma, surgida del Instituto Pasteur de Montevideo y la Universidad de la República, avanza en el desarrollo de un fármaco contra la obesidad que, de superar las fases clínicas 2 y 3, podría convertirse en un hito científico. El fármaco contra la obesidad superó con éxito la fase inicial y su primer estudio en humanos fue publicado en la revista científica Nature Metabolism, informó la Agencia de Investigación e Innovación en LinkedIn. Se destaca la seguridad, tolerabilidad y eficacia temprana de su compuesto principal, SANA (nitroalqueno del ácido salicílico).

SANA es el resultado de más de una década de investigación científica en Latinoamérica, “con el potencial de transformar la forma en que tratamos la obesidad y la resistencia a la insulina”, afirmó María Pía Garat, CEO y cofundadora de Eolo Pharma, en un comunicado de la propia empresa.

APUNTE: EFECTO DOMINÓ EN OTRAS INDUSTRIAS

La expansión del Ozempic y medicamentos similares impacta en múltiples industrias. Según Bloomberg, están borrando miles de millones de dólares del valor de mercado de compañías del sector de alimentos y bebidas. Los usuarios del fármaco tienden a consumir alimentos más saludables, gastan menos en comestibles y reducen sus salidas a restaurantes. Como respuesta, compañías del sector alimentos se ven obligadas a reforzar sus líneas de productos ricos en proteínas.

Un informe de Morgan Stanley Research advierte que empresas de snacks y ultraprocesados deberán ajustar sus modelos de negocio frente a la llamada “moda de la delgadez”.

El impacto alcanza hasta la industria aeronáutica. Estimaciones de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) y de la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) indican que la generalización de estos tratamientos podría traducirse en un ahorro cercano a los 1.000 millones de euros en consumo de combustible solo en 2026, según Infobae.

La moda tampoco quedó al margen. Las marcas deben planificar una reducción de talles para proteger sus márgenes. Un estudio de Impact Analytics señala que los minoristas estadounidenses no están preparados para este cambio y que podrían perder hasta US$ 5.000 millones en margen para 2027. “Los consumidores renuevan sus armarios, pero el fenómeno genera incertidumbre: aumentan las devoluciones y la compra de talles variados”, advierte Prashant Agrawal, CEO de Impact Analytics, en diálogo con Forbes.

“La delgadez volvió a posicionarse como estándar aspiracional global, impulsada no por dietas o gimnasios, sino por “una solución farmacológica”.

Leonardo Sande

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