CORPO / Real Estate & Desarrollo / «Nuestra obsesión es traer a Uruguay arquitectura de clase mundial»
Con un plan de US$ 250 millones, la desarrolladora liderada por Nicolás Zuchowicki impulsa propuestas únicas, con foco en arquitectura, sustentabilidad e impacto urbano.
04 03, 2026
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Foto: Santi Mondo

IXOU proviene de “ijou”, que en lengua charrúa significa “ojos”. La visión de agregar valor a través de la arquitectura es lo que mueve a una de las desarrolladoras más activas del mercado local.

Con un plan de inversión que supera los US$ 250 millones para los próximos cinco años y con 16 proyectos en Montevideo entre obras en curso, en desarrollo y en fase creativa, IXOU pone el foco en pensar cada proyecto como una propuesta única.

El economista Nicolás Zuchowicki, cofundador de IXOU junto a Ariel Dayan, sostiene una filosofía de trabajo que pone a la arquitectura, el diseño y el bienestar en el centro del desarrollo inmobiliario: construir más allá del metro cuadrado, correrse de la lógica del commodity y volver a pensar la vivienda desde lo experimental.

ÁME, ZIEL y BRUSCO son algunas de las apuestas de esta estrategia.

¿Qué hace posible que aparezca algo verdaderamente novedoso en desarrollo inmobiliario?
Nicolás Zuchowicki: Primero tiene que haber una propuesta creativa distinta. En la pintura es un artista que piensa un cuadro diferente; en la cocina, un chef que arma una carta con ingredientes y combinaciones originales. Con la arquitectura ocurre lo mismo: elegimos arquitectos adecuados para cada proyecto, convocando a los mejores estudios del mundo

La segunda es que exista alguien dispuesto a invertir y sostener esa creatividad. Un inversor que acepte una propuesta distinta, que no sea la genérica que “resiste el Excel” y se repite en todas las ciudades. Primero pensamos el proyecto y después vemos cómo entra en la planilla, no al revés.

La tercera pata es que haya un regulador dispuesto a escuchar lo distinto, a entender que una propuesta novedosa puede generar un derrame positivo en la ciudad y acompañar su viabilidad.

La cuarta pata aparece sola. Cuando hay una propuesta creativa sólida, un inversor dispuesto a asumir el riesgo y un regulador que acompaña, el cliente aparece naturalmente. Porque encuentra una oferta que hasta ese momento no existía.

¿Cómo se logra que el cliente aparezca de forma natural?

Zuchowicki: En la mayoría de nuestras ventas es la gente que conoce los proyectos, los transita, los recorre y dice “esto es lo que me gusta”, “no había visto esta oferta, es novedosa, es distinta”. Nosotros tenemos puesto el foco en la oferta. Tenemos que ofrecer lo mejor que podamos. Y si logramos eso, consecuentemente la demanda aparece. La pregunta que nos hacemos es si estamos haciendo el mejor proyecto. Si es así, el interés es una consecuencia.

¿Desde dónde piensan en concreto un proyecto inmobiliario?

Zuchowicki: Nos define una filosofía de trabajo que es agregar valor desde la arquitectura, construir más allá del metro cuadrado, salir de la conversación -que entendemos pobre- del commodity y recuperar el verdadero valor de lo que tiene una vivienda. Cada proyecto es único. Todo surge de entender un pensamiento profundo de cuál es la mejor propuesta para ese lugar que se está definiendo construir. También implica pensar en la sustentabilidad, en una responsabilidad, en la eficiencia energética en vínculo con la ciudad.

La construcción de edificios está pensada para el lugar donde criamos a nuestros hijos, donde cocinamos, miramos una película. En definitiva es el recuperar un bien experimental que se fue transformando en la dinámica natural del negocio.

¿Cómo entendés el rol de la arquitectura?
Zuchowicki: Es una expresión artística que colabora en la funcionalidad y mejora la vida de las personas. Es de aprovechamiento obligatorio. Porque para ver una pintura, tenés que decidir ir al museo, pagar una entrada, pararte frente a ella para experimentarla.

En las ciudades, no podemos decidir no ver los edificios. Es por eso que la responsabilidad desde la visión artística es muy grande. Hay que hacerlo con la mayor conciencia posible de agregado de valor.

¿Cuándo un desarrollo inmobiliario funciona de manera virtuosa?

Zuchowicki: La virtuosidad la entendemos como un derrame hacia el barrio, la ciudad y la ciudadanía. Es la idea de clúster de desarrollo. Nos sentimos muy cómodos con 100 unidades, son 250 personas viviendo, unas cuantas familias que hacen sus compras en la zona, que salen a caminar. Todo eso empieza a mejorar la zona, los locales invierten más porque venden más, aparecen nuevas propuestas y todo ese círculo virtuoso termina en una regeneración urbana bien lograda.

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