CORPO / Tecnología & Innovación / Ideas sin anestesia para destrancar uruguay
04 11, 2026
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El empresario Martín Guerra piensa llegar a una edad de tres dígitos, aunque le
interesa tanto la duración como la calidad: “Tengo 62, tengo actitud de 30, y espero la actitud de 30 mantenerla a los 100”. También se imagina creando varias empresas más.

Estamos en un cambio de era porque hay una variable nueva que es la convergencia de la inteligencia artifiicial, la robótica y el espacio.

Martín Guerra

Tiene una convicción que se construyó con los años y viajes al exterior: “Uruguay es, por escándalo, el mejor país para vivir del mundo”. Pero advierte que con un crecimiento anual del 1% y arrastrando un déficit de cuatro puntos no hay billetera ni para responder a la demanda social ni para desarrollarse. En su última columna en CORPO lo había resumido en la línea inicial: “Uruguay está bien en el horno”.

Ante Magnolio Sala colmada de empresarios y CEOs, entrevistado por Mariano López, el fundador de Pronto! y cofundador de incapital, Handy y Paigo dejó claro que su interés está en lo que viene. En incapital contrataron al economista Antonio Manzi para estudiar las transformaciones de la nueva era y sus impactos en la economía local. El propio Guerra le dedica más de una hora por día a entenderlas. Su objetivo: contribuir a que Uruguay encuentre un lugar en el nuevo mundo.

Subrayó que un país se desarrolla a partir de la inversión privada. El Estado tiene que proveer infraestructura, pero la aguja la mueven las empresas, y los privados invierten “si tienen retorno”. En Uruguay, sostiene, hoy es muy difícil conseguirlo.

Quienes lo logran son grandes empresas con acceso a subsidios especiales o con espalda para pagar equipos profesionales que gestionen la complejidad. Estima que de las 220.000 empresas del país, solo unas 20.000 están en esa situación. “Las otras 200.000 están recontra en el horno”.

Con el inversor extranjero pasa algo parecido. La foto macro, con instituciones que funcionan y alternancia democrática, sirve para atraer inversores. Pero quien entra en la economía real se encuentra con otro mapa, el de los problemas micro: “hay un montón de inversores que lo descubrieron después de que invirtieron”.

UN SUEÑO CON NÚMEROS

“A los políticos habría que hacerles un monumento”, dijo. Guerra considera que están mal remunerados, demasiado expuestos y sometidos a una tarea ingrata.

No veo el político que tenga realmente una tesis de crecimiento fundamentada y profunda de cómo hay que cambiar la realidad económica en Uruguay.

Pero esa valoración convive con una exigencia que atravesó toda la conversación: “No encuentro político que me venda el sueño de cómo quiere ver el Uruguay dentro de 10 o 15 años”

Pide una tesis de crecimiento fundamentada y profunda. Cree que la agenda pública dedica demasiado tiempo a discusiones que no cambian las posibilidades económicas del país.

Su ejemplo es Antel. Cuestiona el anuncio de una inversión en un centro de datos para preservar la soberanía digital y propone otra dirección: alojar los datos estatales en la nube y habilitar su intercambio entre reparticiones públicas. A su juicio, eso permitiría aprovechar herramientas de análisis ya disponibles y mejorar la gestión. Con todos los datos del país en la nube, “se podría contratar a Palantir por ejemplo, y se acaba el problema de la inseguridad”.

ENERGÍA PARA FABRICAR INTELIGENCIA

López le recordó la frase de Enrique Iglesias: no estamos ante una era de cambios, sino ante un cambio de era. Guerra la suscribe “1000%”. Subrayó que el cambio nace de la convergencia de inteligencia artificial, robótica y espacio, y su consecuencia es enorme: “se acabó el monopolio de la inteligencia para el ser humano”. También cambió la ecuación de poder. Tanto la IA como la carrera espacial son batallas entre Estados Unidos y China, sin nadie que arbitre.

¿Qué ventaja piensa que tiene Uruguay? La ubicación, el tamaño, políticos que no son corruptos y su soporte institucional. Esto, dijo, se podría aprovechar si los políticos estuvieran alineados. Propone ir a donde está la oportunidad: “la ecuación es energía y la transformas en inteligencia”.

La matriz renovable es un punto de partida valioso, aunque, en su visión, insuficiente para la demanda que viene. En su columna aportó que un solo cluster de Tesla en Texas consumiría cerca del 15% de toda la electricidad que genera Uruguay. Por eso propone empezar a estudiar pequeñas plantas nucleares y definir zonas con condiciones claras para recibir centros de datos.

Entiende que la llegada de Tesla sirve para examinar a fondo si Uruguay puede convertirse en un lugar de prueba y desarrollo de taxis autónomos. Durante la charla imaginó traslados más baratos, menos autos por familia y una reconversión de los actuales operadores hacia la gestión de flotas. “No quiero invertir en robotaxi; lo que quiero es un mejor Uruguay para mis hijos y para mí”.

CAMBIAR POCO, MOVER MUCHO

Una idea quedó resonando entre los asistentes al Desayuno CORPO fue que para mover la aguja, Uruguay no tiene que generar infinidad de cambios. Guerra propone identificar unas pocas trabas con efectos grandes y trabajar sobre ellas. Entiende que una cantidad acotada de artículos en una Ley de Urgente Consideración (LUC) puede destrabar decisiones de inversión y contratación, mientras se discuten reformas más amplias.

“Algo bien estudiado, con pocos artículos se puede hacer mucho”, sostuvo. Y no cree que haga falta un gabinete de expertos para encontrarlos: “es bastante obvio lo que hay que hacer”. El momento también importa. Esos cambios tienen que entrar en los primeros meses de un gobierno, porque después la discusión se eterniza.

Entre esas prioridades citó las certificaciones médicas y el ausentismo. Según su experiencia, cubrir las ausencias exige entre un 8% y un 10% más de plantilla. Para un pequeño empleador, dijo, el temor a no poder cubrir una baja puede frenar una contratación. Cuestionó las posibilidades del empleador de verificar esas situaciones y planteó que las faltas, tanto en el sector público como en el privado, deben poder acreditarse de manera efectiva.

También planteó un descuelgue automático de los acuerdos de los Consejos de Salarios para pequeñas empresas que cumplan determinadas condiciones y cambios en el funcionamiento sindical, como la personería jurídica y el voto secreto.

¿Por qué no una reforma laboral de fondo? La cree necesaria, pero “esa discusión demora dos o tres años en Uruguay y aparte sale recontra afectada”. Propone ir primero a lo puntual: “6, 7 artículos, y después discutimos la flexibilización laboral”. Para los robotaxis se requeriría otro artículo: transferir de las intendencias al Poder Ejecutivo la competencia para regular la movilidad.

INVOLUCRARSE EN LO QUE VIENE

Cuando López le pregunta por sus pares uruguayos, Guerra responde en primera persona del plural: “Los empresarios nos juntamos poco, no apoyamos todo lo que hay que apoyar a los políticos. Tenemos miedo de las repercusiones”.

Propone involucrarse con mayor franqueza, iniciativas concretas, números y propuestas legislativas.

Hace poco llevó a sus cuatro hijos a una charla sobre el futuro y los chicos salieron asustados. Guerra entiende la reacción, especialmente entre jóvenes que están decidiendo qué estudiar o buscando su primer trabajo. En su lectura, las empresas contratan menos perfiles junior porque las nuevas tecnologías aumentan la productividad de los trabajadores con experiencia.

En cuánto a qué formación puede prepararlos para ese escenario, para quienes tienen una vocación definida, defiende estudiar y desarrollarse en ella. Para quienes no la encuentran, propone considerar un trabajo, incluso básico, combinado con cursos cortos que permitan explorar intereses y ajustar el rumbo. Desconfía de embarcarse por inercia en carreras largas cuyos contenidos corren detrás de transformaciones diarias.

Como padre, no busca tranquilizarlos con la promesa de que algún empleo aparecerá. Su respuesta pasa por construir vínculos, sostener valores y encontrar un sentido que exceda la vida profesional. Algo que se alinea con su definición para medir su éxito: “Mi éxito lo defino como la actividad de construir mi familia diariamente”.

Los empresarios nos juntamos poco. No apoyamos todo lo que hay que apoyar a los políticos.

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