Nota por Gabriela Malvasio
Fotografía por Rafael Lejtreger
Con el equipo de Corpo llegamos un rato antes de lo pactado al edificio de la calle Conesa, en colegiales, Buenos Aires, a la vuelta del Teatro Vorterix. Nos disponíamos a esperar pero enseguida nos dijeron de subir al segundo piso.
Pasamos por salas con gran cantidad de escritorios, pantallas, figuras del Baby Yoda de Star Wars, y ni una sola persona. El edificio, con un estudio en planta baja, alberga varias empresas, entre ellas Filo News y Dift, que desarrolla sistemas de Inteligencia Artificial para grandes compañías.

«Estar adelantado es como estar atrasado»
Mario Pergolini
En medio del silencio aparece una voz inconfundible: “Por acá, bienvenidos. ¿Cómo estuvo el viaje?”. Mario Pergolini está en la puerta de su oficina. Le consulto si el edificio está vacío porque es viernes y hacen home office. Así es – más tarde, en la sesión de fotos, Pergolini explicaría que sin ese viernes en casa no solo no se retiene a los jóvenes: directamente no aceptan el trabajo.
Las paredes de su oficina, repletas de cuadros y plaquetas, y la multitud de objetos reflejan su vida: fotos de The Beatles y de Frank Zappa, la tapa de Oktubre, discos de oro, un casco de Ayrton Senna, una maqueta de La Bombonera (fue dirigente de Boca), tapas de Rolling Stone, albumes de Queen, una máscara del Guasón y cientos de libros.
Sobre un mueble largo se alinea su colección de Star Wars, con los cascos de la saga en primera fila. Hay uno blanco de stormtrooper, los soldados del Imperio; uno rojo de la Guardia Real del Emperador, y el negro de Darth Vader. Hace tiempo, Pergolini grabó un comercial vestido de Vader para una función de Star Wars a beneficio de Unicef. Dos años después le llegó una carta firmada por George Lucas. Empezaba con un “no sé si me conoce” y seguía con que Pergolini había sido el único que no cobró por la campaña. “No la cobré de nerd”, dice. Lucas le enviaba un regalo: uno de los 50 cascos originales de la película.
Fue un fenómeno de radio y se convirtió en la voz de una generación a través de la Rock & Pop. Varias veces ha dicho: “Yo solo quería hablar de música y terminé armando una empresa como Cuatro Cabezas”. Esa productora, fundada con Diego Guebel, llegó a tener cerca de 500 empleados y oficinas en Chile, Brasil, España, Israel, Francia e Italia. Exportó el exitoso Caiga Quien Caiga en una época en la que ningún programa latinoamericano había llegado a Europa. Además, fue uno de los primeros casos de Endeavor en Argentina. En 2011, fue pionero al lanzar Vorterix, que define como el primer streaming comercial del mundo. Y en 2025, quince años después de dejar la televisión y de jurar que no volvía, regresó con Otro día perdido, con la producción de Diego Guebel y Alejandro Borensztein.
El conductor famoso convive con el emprendedor serial: Vorterix, que hoy dirigen sus hijos; Filo News, un medio digital que funciona como “perfilador de audiencias”; Dift; Ato, un dispositivo de IA para adultos mayores en el que fue el primer inversor, entre otras, como la reciente Squizo, que apuesta por el entretenimiento híbrido: música hecha con IA y espectáculos en vivo.
Su día empieza a las 5.30. Hace meditación como entrenamiento: “Yo sé que cuando estoy pasado de rosca, cuando estoy muy enojado, tengo una herramienta. Pero para eso todos los días tengo que usarla y aprenderla a usar”. A partir de las 6 prepara material para los guionistas, con agentes que lo ayudan a buscar y seleccionar información. De ocho a diez hace su programa en Vorterix, y después, a diario, graba Otro Día Perdido.
La charla con CORPO se enfocó en temas como el manejo del riesgo, detección de oportunidades, sucesión y las decisiones que permiten seguir creciendo. De la conversación emergen una especie de reglas que Pergolini ha decantado con el tiempo para saber cuándo apostar y cuándo soltar.

1- PONERLE LÍMITE A LAS IDEAS
¿HASTA DÓNDE VAS CUANDO ARRIESGAS?
La última gran locura fue Vorterix. Gastamos una fortuna y casi nos quebramos, porque pasaron los tres primeros años hasta que alguien entendió lo que era el streaming. Suelo decir que estar adelantado es como estar atrasado. Llegás y decís: “No hay nadie, no hay nadie, no hay nadie”. Yo creí que era una buena idea. Me acuerdo que me decían: “Esta es una buena idea que nadie estaba necesitando”.
SE LOS MOSTRASTE A LOS DUEÑOS DE YOUTUBE Y TE DIJERON QUE NO…
Yo dije: “Oh, tengo un problema”. Y aprendí que hay tiempos y costos. Trabajamos mucho como incubadora. Tenemos proyectos y decimos: “Ok ¿qué tiempo le damos de desarrollo y hasta cuánto tenemos para invertir?”. Si o cumple eso, somos pretorianos. Y siempre decimos también: no enamorarse de la idea, porque a lo mejor no es el momento. A lo mejor nadie la quiere. No es que sos un incomprendido: no la quieren. Entonces, llevala hasta un lado donde no te quiebre.
2- FONDEAR AL RIVAL
ANTES ERAS SUPER COMPETITIVO Y AHORA VES SI TE SIRVE ASOCIARTE. ¿CÓMO FUE ESE CAMBIO?
Creo que los tiempos cambiaron y que las nuevas generaciones me hicieron ver eso. No fue algo que yo deduje. Hace quince años, mi hijo Tomás había desarrollado una plataforma bastante interesante y logró presentarla en San Francisco. Me escribe: “Acá hay uno que está haciendo algo muy parecido. Nos vamos a juntar”. Le respondí: “Pero, boludo, se van a copiar lo que estás haciendo.” Y él me dijo: “Yo no voy a avanzar más que esto. El otro está más avanzado. Va a ser mejor los dos juntos que los dos separados”. Donde me eduqué yo, incluso en la televisión, era una competencia a muerte. Hoy ya no pienso así.
CON LA APLICACIÓN ATO, DE LA QUE SOS INVERSOR, TE PASÓ ALGO PARECIDO.
Lo hice porque mi mamá se había quedado ciega. Soy empresario, y dije: “Voy a hacer algo para gente que quiera esto también”. Lo empezamos a armar. Y un día veo en Instagram a un pibe Juan (que había desarrollado la misma idea). En otra época lo hubiésemos mandado a matar directamente (risas). Le dijimos: “Juan, llegamos hasta acá nosotros”. Y el nos dijo: “No tengo plata”. Y lo fondeamos. Y Juan está ahora en San Francisco. Ato acaba de salir hace tres meses y se viene una segunda ronda de inversión.
¿TE PASA ESTO EN OTROS ÁMBITOS?
Me pasa con las ideas también. A veces tengo una idea y digo: “Yo no puedo llevarla a cabo. No sé cómo”. ¿Qué equipo armamos para llevarla a cabo? Y también aprendí que, una vez que conseguiste el equipo, hay que confiar en el equipo.
3- SOLTAR EL MANDO
ALGO QUE SE TE RECONOCE JUSTAMENTE ES ARMAR EQUIPOS. ¿EN QUÉ TE FIJÁS HOY?
En el skill. Ya no me interesa tanto que tengan conocimientos generales, y no me importa siquiera si fueron a la facultad. Hoy decimos: “Estamos buscando a alguien que haga esto. ¿Lo sabés hacer?”. “Sí.” “Ok, hacelo.” Hoy busco gente que tenga el skill exacto que necesito para hacer lo que quiero hacer.
¿Y CÓMO LO DETECTÁS?
Depende. No es lo mismo en tecnología que en entretenimiento. Y ya estoy grande. En un momento, todos los que me traían mis hijos, yo decía “son pelotudos”. Y mis hijos me dijeron: “Para vos es un pelotudo, pero no te está hablando a vos. Dejá que elijamos nosotros”. Y la verdad que tenían razón. Les dije: “¿Ustedes quieren seguir esta compañía? Yo ya no la puedo dirigir desde el lado artístico, porque ya no los entiendo”. Me dijeron que sí. “Ok, yo los acompaño, los aconsejo. Tomen las decisiones ustedes.
¿Y QUÉ PASÓ?
Ahora que Matías y Tomás eligen la programación, Vorterix este año va a facturar el triple que el año pasado. El triple. Y algo más me dijeron mis hijos: “El negocio no es el streaming, es uno de nuestros negocios”. El streaming ya cumplió quince años. Además, tenemos un show de boxeo tomado de España, que nos va muy bien. Tenemos una gira donde vendemos tickets. El teatro vende tickets. Vorterix no es streaming: a lo mejor es nuestro negoci más visible. Somos como una gran productora que atiende a un mercado que yo ya no conozco. Entonces, que lo dirija otro, porque yo lo chocaba.
¿Y NO TE DAN GANAS DE METERTE?
Me dicen: de acá vamos a ir acá, va a salir esta plata. ¿Y cuál es tu proceso de acá a acá? Ok. Si veo que no fue como dijimos, ahí me tengo que meter. Pero si Vorterix, que es el mejor ejemplo, triplicó su facturación, ¿por qué me voy a meter? Y en algún momento voy a tener que decirles: “Ok, la compañía es de ustedes”.

4- IR DONDE ESTÁ EL PÚBLICO
¿CÓMO FUE ESTE REGRESO A LA TELEVISIÓN?
Cuando terminé la tele, vendimos una compañía, Cuatro Cabezas, que fue importante. Yo dije: “Yo me voy, no vuelvo más”. Y volví después de quince años. Pero ni siquiera es volver demasiado a la tele. De Otro Día Perdido, solo el 35% de la audiencia nos ve por tele. El resto es digital.
¿CÓMO REACCIONÓ EL CANAL A LA IDEA DE PUBLICAR EL PROGRAMA COMPLETO EN YOUTUBE?
Decían: “No va a venir la gente al canal, vamos a perder audiencia”. Les dije: “tienen que entender: esta audiencia ya no está con ustedes”. Esa es la tele que murió. El promedio de edad de la televisión argentina son casi 72 años.
¿Y ESO A QUÉ LLEVA?
A que en la tanda hay medicamentos, pañales para adultos, Corega para los dientes. Si las empresas de consumo masivo ya no pueden poner publicidad en la televisión porque no está la audiencia, la televisión perdió su valor más grande, que era ser multitarget.
5- VENDER CUATRO VECES LO MISMO
¿DÓNDE ESTÁ EL NEGOCIO DE ESTAR EN LA TELE?
Acabo de terminar de grabar Otro Día Perdido. En este momento se está editando por completo, y mientras se edita se le ponen las publicidades. Esa sale por televisión. La publicidad que sale en la tele no sale en YouTube: sale otra publicidad, que volvemos a vender, segmentada según quién está viendo, de qué edad y de dónde. A su vez, la hora completa se la damos a un grupo de Instagram y a otro de TikTok, que en este omento están cortando las partes. A medida que el programa va saliendo, las van poniendo, no sin antes comprobar si tienen una aceptación del 70% en nuestras propias redes. Una vez que segmentamos ese público, le ponemos a cada pedacito una publicidad distinta a la de la televisión y a la de YouTube. Y en TikTok estamos poniendo product placement: aparecen latas de Pepsi donde no hay. Ese programa lo vendemos cuatro veces. Pero no se podría haber hecho sin la plata de la tele. Es caro hacer Otro Día Perdido.
¿NO HAY ANUNCIANTES QUE ESTÁN PORQUE LA TELE LOS VALIDA?
Sí, sin duda. Sería muy tonto si dijera que la televisión no te potencia. Te potencia. Pero no es el principal lugar de delivery del contenido. Si vos fueras nada más diciendo “hola, ¿qué tal?, tengo gente de 70 años”, ¿qué te van a decir? Hoy cualquier anunciante ya no te dice: “Yo quiero poner en el programa de Mario”. Te dice: “¿Tenés de 18 a 24?”. Piden target. Entonces tenemos que hacer productos para los targets que nos van a pedir.
6- CAMBIAR EL CONTENIDO, NO EL PÚBLICO
¿CÓMO SE CONSTRUYE UN PRODUCTO PARA UN TARGET?
Por ejemplo, nosotros tenemos un medio que se llama Filo News. Filo es un perfilador de audiencias. No vendemos publicidad. Le vendemos a una marca qué color van a usar para teñirse en el verano los que están entre 18 y 30. Con un error del 3%.
ES OTRA MANERA DE ENTENDER DÓNDE ESTÁ LA GENTE Y CÓMO VA CAMBIANDO
Hay que estar atentos. Cuando decimos “¿a quién le vamos a hablar?” es importante, porque esto ya no es para todos. Tenemos que estar todo el tiempo adaptando el contenido para mantener el target. Antes vos tenías material nuevo y la gente se te iba sumando. Ahora nosotros lo cambiamos

“SOMOS COMO UNA GRAN PRODUCTORA QUE ATIENDE A UN MERCADO QUE YO YA NO CONOZCO. ENTONCES, QUE LO DIRIJA OTRO.”

“NO TE ENAMORES MUCHO DE TU IDEA. LLEVALA HASTA UN LADO DONDE NO TE QUIEBRE.”
7- DESCONECTARSE DESDE ARRIBA
HACÉS MUCHAS COSAS.¿CÓMO LOGRÁS ENFOCARTE?
No tengo WhatsApp. Apago el teléfono todos los días a las 19.00. Casi no lo prendo el fin de semana. No leo redes sociales. Nunca leo un comentario. A veces me dicen: “¿Viste tal cosa?”. No, no lo vi. No es una postura.
Este teléfono no sonó desde que estamos acá (señala un celular arriba de una mesa). No hay ni siquiera una alerta de mensaje. Te muestro cuánto uso el teléfono: no da 20 minutos.
¿RECOMENDÁS ESTA DESCONEXIÓN?
Sí. Pero es muy difícil. A mis amigos les digo: “Háganlo”. Y me responden: “¿Y cómo vivo?” Y yo les respondo: “Mirá, tengo 480 empleados, tres hijos que salen, que van, que vienen. No hubo incendio del que no me enterara. Y no me perdí el casamiento ni el bautismo de nadie”. En esta empresa está prohibido que, después del horario de trabajo, los jefes le manden un WhatsApp a alguien diciendo: “Acordate mañana que hay que hacer tal cosa”. Y hay un cartel abajo que dice: “Si lo llegan a hacer, avisame a mí, que yo lo echo a tu jefe”. No se me ocurre qué empresa necesita tener una charla eterna con sus empleados







