por Gabriela Malvasio
fotos: Rafael Lejtreger
Hay una pregunta que le hacen a Nicolás Jodal en cada asado o reunión social. No falla. En algún momento, algún empresario se inclina y le consulta: «Che Nico, ¿cómo implemento inteligencia artificial en mi empresa?»
Jodal lo mira (mientras saca una gomita que hace girar en sus manos, una costumbre para los momentos de reflexión, como una especie de ayuda para enfocar). El otro ya le empieza a explicar acelerado que están usando la IA pero sin resultados o que ni siquiera la están usando porque no le encuentran la vuelta.
«Pará, pará, pará». Jodal frena la ansiedad ajena antes de que escale. “Primero decime dos cosas: “¿Qué “texto” tenés en tu empresa?” y “¿Qué hace tu gente de back office?”
Jodal es uno de los empresarios más influyentes del país; cofundador de la emblemática tecnológica GeneXus, adquirida en 2022 por Globant.
Es un traductor entre mundos. Traduce tecnología compleja a lenguaje comprensible. Y el efecto que produce es el de ordenar conversaciones.
Se lo reconoce por su liderazgo en el aporte del sector tecnológico durante la pandemia de covid. Pero también puso su intelecto al servicio de pensar la movida de One Laptop per Child, que posicionó al país como pionero con el Plan Ceibal. Hace tres años, seis meses después que Globant comprara GeneXus, OpenAI lanzó ChatGPT y la inteligencia artificial se expandió como reguero de pólvora. Jodal está ahora inmerso en la estrategia global de IA de este gigante tecnológico latinoamericano.
¿Cómo su visión puede ayudarnos esta vez a ordenar el salto cuántico que promete la Inteligencia Artificial? ¿Cuál es la hoja de ruta para surfear esta ola antes que se convierta en tsunami? (aunque la metáfora oceánica catastrófica no creo que conforme a Jodal, ya que su mantra es que “la IA es una oportunidad y los que la adopten primero van a tener ventaja”)
La conversación con Jodal deja ver que la IA no se implementa de una sola vez. Se entiende en capas. Y cada capa exige decisiones.

#1 · Personas -¿Cómo pensar la IA?
La adopción de IA por parte de las personas ya ocurrió. Se usa en todos lados. La gente se queja, duda, desconfía, pero la incorpora. Jodal dice que siempre pasa así con la tecnología.“En la adopción de tecnología siempre hay que observar lo que la gente hace y no darle tanta importancia a lo que la gente dice, porque si vos escuchás a la gente se va a quejar de la nueva tecnología.”, comenta en diálogo con Corpo.
Lo que es necesario es entender qué es -y qué no es- la IA. Jodal subraya que hay un gran malentendido que empieza con el nombre. Lo llamamos “inteligencia artificial” y las personas escuchamos “cerebro artificial”. “Esto no es un cerebro artificial. Es un loro estocástico: una máquina que calcula la probabilidad de la siguiente palabra.”
¿Cuál es el problema que esto trae? Es la “ilusión mental” de pensar que es inteligente que genera su fluidez. Jodal explica que estamos acostumbrados a asociar escritura coherente con pensamiento. Si alguien nos responde bien por escrito, asumimos que hay inteligencia del otro lado. Con la IA pasa lo mismo. Pero no hay memoria, no hay valores, no hay empatía. Solo una capacidad enorme de producir texto convincente.
“Es una máquina de escribir fabulosa, pero no es un ser pensante.”
Por eso Jodal marca un límite muy claro en el uso personal: no antropomorfizar una máquina que está pensada para agradar. “Tengo una discusión con mi hija todos los días por esto. Ella saluda a Chat GPT, le dice hola Chat, ¿cómo estás? Y yo le digo: Agustina, ¿vos cuando entrás a la cocina, saludas a la licuadora? Esto es lo mismo”. Ymenos que menos, dice Jodal, usarla para sustituir la terapia sicológica. Nunca.
En el fondo, ese malentendido de considerarla un ser pensante explica buena parte del miedo a la sustitución. Pensamos que, si escribe como nosotros, entonces piensa como nosotros. Pero no. Jodal insiste en que se trata de sistemas entrenados con cantidades masivas de datos para predecir texto:
“Es una máquina que sabe calcular cuál es la probabilidad de la siguiente palabra. Si yo te digo, sean los orientales están ilustrados como…. ¿vos que decís enseguida? Valientes. Bueno, esta máquina sabe eso para todas las frases del mundo. Es decir, sabe calcular es dada una frase, cuál es la probabilidad de la siguiente palabra. Ahora la realidad es que no entiende qué quiere decir orientales, ni qué quiere decir valientes, lo único que sabe es que después de tal palabra viene tal otra.”
Y, lo que todos ya nos hemos dado cuenta -seguramente con un nivel de fastidio importante- es que este “lorito” es “medio chanta”, al decir de Jodal. Inventa. Es lo que se llama “alucinaciones”. Según Jodal, es algo que “viene con la máquina”, creado así para que logre ese intercambio que parece humano.
Pero lo más relevante para Jodal es que toda tecnología que el ser humano inventa vuelve abundante algo que antes era escaso. La máquina de vapor hizo abundante la fuerza. ¿Qué hace abundante la IA? “Lo que se hizo abundante es el texto. Lo que se volvió escaso es la verdad.”
Y ese cambio exige algo nuevo a las personas: activar el marco crítico. Pensar la IA, a nivel personal, explica, no es solo aprender a usar una herramienta nueva. Es entender que escribir ya no prueba nada. Que la máquina puede ayudar a producir, pero que pensar, verificar y decidir siguen siendo humanos. Y que, en este nuevo contexto, la habilidad central no es escribir mejor, sino pensar mejor.
#2 · Empresas – ¿Cómo aportar valor con IA?
En las empresas la adopción de IA no está avanzando con la misma velocidad que en las personas. Se usa de manera individual, pero desconectada de los datos de la organización.
“La IA está penetrando desde abajo. La gente la usa para escribir un mail, para resumir algo, pero no para consultar cuántos días de licencia tiene y que la IA le responda a partir de la base de datos de la empresa. ¿Por qué? Porque una empresa trabaja con un nivel de privacidad muy importante. Tiene mucha información sensible y confidencial. ¿Se puede cerrar esa infomación? Claro. Pero es un proceso bastante más complejo que decir me conecto con Grok y la empieza a usar sin nada”.
La barrera entonces está siendo esa fricción organizacional, y que hay que tener un plan.
Además, la IA se está utilizando como una herramienta de productividad (“se hace lo mismo de siempre, solo que más rápido”). Es una etapa típica del proceso de adopción de tecnología disruptiva. “Los primeros programas de televisión eran programas de radio. Era una mesa con un micrófono y tipos hablando. Pasó un tiempo hasta que se empezaron a hacer cosas que en la radio no eran viables.”
Jodal sostiene que “lo más interesante para las empresas no es hacer lo mismo más rápido, sino hacer cosas que antes no se podían hacer”.
El primer lugar donde la IA empieza a generar valor real en las empresas es en el uso inteligente del texto acumulado, explica.
“Cualquier organización tiene enorme cantidad de texto. Contratos, reglamentos, documentos, políticas internas, cosas que están escritas en algún lado y que casi nadie consulta, o que siempre hay algún experto que sabe y al que vos le preguntás. Todo ese texto que hoy está muerto, que nadie usa, con inteligencia artificial lo podés empezar a hacer activo.”
El segundo caso de uso empresarial: conversar con los sistemas.

“Hoy nuestra forma normal de interactuar con los sistemas es point and click. Me muevo con el mouse, entro a pantallas, voy navegando. Ahora vamos a algo mucho más conversacional. Vamos a hablar con mi sistema”. Como sostiene que la IA no es buena con los números, dice que no hay que pedirle que haga cuentas, sino que nos lleve a la pantalla que responde eso. “El que responde sigue siendo el programa de siempre, y así evito alucinaciones.”
El tercer caso de uso es el más sofisticado porque cambia formas de trabajo.
“Los agentes, que son flujos utilizando inteligencia artificial, que vana a optimizar tareas puntuales. Suponete que tenés que importar aluminio. Ese proceso es bien largo porque empieza en buscar proveedores, elegir uno, hablar con un despachante de aduana. Si tengo un agente le digo “búscame proveedores, pedi cotizaciones, compra y encargate de seguir el transporte”. Entonces cada tanto le pregunto al agente ¿Cómo viene el barco? Cambia la forma de trabajar. ¿Que va a pasar con el trabajo? ¿Cambió el trabajo del traumatólogo con la llegada de la máquina de rayos x? Sin duda. Vamos a trabajar de otra manera, pero los contadores trabajaron de otra manera cuando vino la calculadora, cuando apareció Excel, pero no desapareció el contador”.
Por eso, a los empresarios que le preguntan en los asados, les devuelve siempre las mismas dos preguntas:
«La primera es: ¿qué texto tenés? Porque lo más probable es que todo ese texto que tenés esté muerto, que nadie lo use. Y con esto ahora lo podés empezar a hacer activo. La segunda es: mostrame la gente que está trabajando en el back office, en la parte de atrás. ¿Qué está haciendo? Porque normalmente ya se automatizó casi todo. Si algo todavía no está automatizado, es porque están haciendo algo que no se podía hacer hasta ahora. Y ahí es donde aparece la oportunidad.»

#3 · País ¿Dónde se juega la ventaja estratégica de Uruguay?
Uruguay, para Jodal, no parte de cero. Fuimos el primer país del mundo en tener una laptop por niño, y el 100% de nuestro ganado con trazabilidad. Fuimos de los primeros en lograr varios días con el 100% de la energía generada renovable. Eso quiere decir que, desde el punto de vista tecnológico, Uruguay está muy avanzado. Pero eso no asegura automáticamente una nueva ventaja, advierte Jodal, para quien el desafío es decidir dónde volver a apostar.
“A mí me gustaría tener avances importantes otra vez, pero eligiendo muy bien dónde.”, dice.
Para Jodal, la ventaja estratégica no está en usar IA en todo, sino en concentrarla donde el impacto puede ser sistémico. ¿Cuáles serían esas áreas? Para Jodal es muy claro: salud, justicia y educación.
En salud, es enfático: no se trata de reemplazar al médico ni de delegar decisiones clínicas, sino de mejorar la coordinación en un sistema hiperfragmentado. Hoy, el paciente está atrapado entre especialistas, agendas y trámites:
“Vos hoy vas a un médico general y le decís: mirá, tengo un lunar. El médico te responde: mejor que te lo mire un dermatólogo. Y esa pelota vuelve a vos. Volver a pedir hora”. Eso cambia con un agente de IA que ayude a coordinar.
Otro ámbito donde la IA puede generar una ventaja sistémica es la Justicia, por su capacidad para trabajar con texto.
“En una sentencia lo que importa es la parte final, donde el juez dice sos culpable o no y cuál es la pena. Pero no puede poner eso solo, tiene que poner una justificación. Ahora, ese proceso lleva un tiempo enorme y es un trabajo monstruoso. Si un agente de IA lo ayudara, sería mucho más rápido”, explica. Y se ataja rápido:
“No es una inteligencia artificial juzgando a la gente. Es un asistente que lo ayuda a recopilar argumentaciones y escribir más rápido, pero el juez decide.”
Pero es en la educación donde se juega la final del Mundial. En un mundo de abundancia de texto, la apuesta educativa no es enseñar a competir con las máquinas en lo que hacen bien, sino desarrollar en los estudiantes aquello que las máquinas no pueden hacer: distinguir la verdad. Eso será el «nuevo petróleo”.
Los exámenes del futuro, explica citando a Gonzalo Frasca, deberán invertirse: en lugar de pedirle a un estudiante que escriba sobre Robespierre en la Revolución Francesa, habrá que entregarle lo que escribió ChatGPT sobre la temática y la tarea del alumno será decir si eso es verdad.
¿Cómo se prepara para esto? El método científico, con sus pruebas doblemente ciegas y su exigencia de evidencia, representa para Jodal el mecanismo que «nos asegura tener ese espíritu crítico» indispensable.
Pero hay un paso más impactante, al que se le podría llamar “Un tutor IA por niño”, del que también está hablando Miguel Brechner, el ingeniero que convenció al presidente Tabaré Vázquez de dar una laptop a cada escolar en 2006. Es imperdible la charla de Brechner titulada “Ceibal: de un computador por niño a un país que aprende con IA”. (27 minutos de oro puro en youtube).
Según Brechner, hay que “hacer todo un nuevo Ceibal en los próximos 15 años para realmente poder usar las herramientas de IA». ¿Para qué? En primera instancia, para sacar del rezago educativo al 40% de estudiantes que están atrasados uno, dos o tres años respecto a su edad. «Parte de sacarlos del rezago es con más horas de dedicación. No tenemos suficientes docentes para hacer esas horas.Hagámoslo con alguna herramienta que permita acercarnos a esos jóvenes, pero que el docente esté arriba», plantea Brechner.
El “padre” del Plan Ceibal refrenda que la gente ya adoptó la IA en lo particular. Un día cualquiera se midió cuántas personas estaban usando ChatGPT sobre la red de Ceibal que conecta todas las escuelas con fibra óptica. «¿Saben cuántas eran? No había habido ni un curso de ChatGPT, y había cien mil, entre estudiantes y docentes, accediendo a ChatGPT». Además, hoy los docentes tienen disponible una herramienta de IA para preparar sus clases. Y ya son miles usándola, aunque se avanza con cautela porque, dice Brechner, las alucinaciones son “tremendamente complicadas».
Jodal dice que tuvo la “enorme suerte” de participar en las discusiones de creación del Plan Ceibal. Recuerda que había dos críticas muy razonables: “que las maestras no se iban a adaptar y que a los niños les iban a robar las computadoras.”
La experiencia mostró otra cosa: “Las maestras se adaptaron muy rápidamente y nadie robó las computadoras.”
Ahora la idea más potente no es ChatGPT en el aula, sino ese tutor IA personal diseñado con un objetivo pedagógico claro: “que cada niño tenga un tutor diseñado para ayudarlo a aprender. Si el niño pregunta cuánto es dos más dos, yo no quiero que la máquina le diga que es cuatro. Quiero que le haga otra pregunta para que él llegue a la respuesta”
Jodal vuelve a marcar un límite claro. “El que enseña es el maestro o la maestra.”
El tutor también puede devolver información útil al sistema educativo. Qué niños están más avanzados, a quienes se les puede exigir más, a quiénes hay que apoyarlos y en qué. Es una personalización de la educación, que hoy en día es imposible de llevar adelante.
No se trata de adaptar una tecnología, como se ha anunciado en El Salvador (El presidente Nayib Bukele acordó con Elon Musk el uso de Grok, la inteligencia artificial de la red social X, en las escuelas públicas del país)
Para Jodal, es un error empezar por la tecnología. “Primero quiero darle un tutor a los niños, y después ver qué tecnología usar para eso.”
Cuando se le consulta si hay iniciativas concretas en educación con IA, Jodal responde con un escueto y cauteloso: «Estamos en eso».
¿Los políticos escuchan? Jodal dice que sí, que están atentos y escuchan.
A través de la prudencia de Jodal se logra entrever que la estrategia país, además de voluntad política, requiere un tejido de deliberaciones, consensos técnicos y coordinación público-privada. Un hilado fino que lleva su tiempo.
Al terminar la conversación, las preguntas iniciales quedaron viejas. Ahora las interrogantes se desdoblan en capas: ¿Cómo pensamos mejor? ¿Qué textos muertos tenemos en nuestras organizaciones? ¿Qué hace realmente nuestra gente de back office? ¿Dónde apostamos como país para pegar primero?
Jodal vuelve a girar la gomita entre los dedos. Son las preguntas que importan. Cuando las preguntas cambian, el plan ya está en marcha.







