Fotografía por Santiago Mondo
Hasta el año pasado, el IRPF gravaba solo los dividendos e intereses obtenidos en el exterior. Desde enero de este año, el alcance del impuesto se extiende también a las ganancias de capital: los resultados de la venta de acciones, bonos o fondos de inversión quedan ahora alcanzados, según los cambios que introdujo la nueva Ley de Presupuesto. Para miles de inversores uruguayos, introduce una dimensión que hasta ahora no formaba parte del análisis habitual.
Para Mauricio Tchilingirbachian, gerente comercial de Nobilis, lo relevante no es solo qué rentas pasan a estar gravadas, sino que la nueva normativa abre alternativas en la forma de cálculo y en la tasa del impuesto según cómo esté estructurada la inversión.
Cuando el custodio actúa como agente de retención del IRPF, la tasa baja al 8%, frente al 12% general: mantener la custodia directa en el exterior implica pagar un impuesto 50% más alto. No se trata solo de en qué activos o mercados invertir, sino de cómo está estructurada esa inversión
Corpo: Muchas veces el foco se pone en la diferencia de tasa. ¿El principal beneficio pasa únicamente por el ahorro impositivo?
Tchilingirbachian: No necesariamente. La diferencia entre tributar al 12% o al 8% es relevante, pero no es el único aspecto a considerar. La nueva normativa incorpora además mecanismos de cálculo que incluyen la determinación de ganancias y pérdidas, compensaciones entre operaciones y liquidaciones periódicas. Cuando existe un agente de retención local, gran parte de ese proceso puede resolverse de forma automática.
En la práctica, la eficiencia no es solamente tributaria; también es operativa. En Nobilis, por ejemplo, todo ese proceso se hace internamente y el inversor puede dejar como definitivas las retenciones sin tener que hacer ningún trámite adicional. Para muchos inversores, simplificar el cumplimiento de las nuevas obligaciones y olvidarse de engorrosas liquidaciones ante la DGI puede ser tan importante como el ahorro fiscal en sí mismo.
Corpo: ¿Qué deberían hacer hoy los inversores que tienen activos financieros en el exterior?
Tchilingirbachian: Lo primero es entender cómo los afecta la nueva normativa. Muchos portafolios fueron construidos bajo reglas diferentes a las actuales y vale la pena revisar si la estructura sigue siendo la más adecuada. No necesariamente para cambiar las inversiones, sino para evaluar si la forma en que están organizadas continúa siendo eficiente desde el punto de vista patrimonial, tributario y operativo.
Hemos visto que muchos inversores todavía están evaluando el alcance real de estos cambios. Por eso creemos que este es un buen momento para revisar estructuras y asegurarse de que la estrategia de inversión siga alineada con los objetivos de largo plazo bajo las nuevas reglas. Por este motivo, nuestro equipo de asesores financieros está abriendo espacios de diagnóstico para ayudar a nuestros clientes a trazar la hoja de ruta más eficiente de cara al cierre del ejercicio.
Corpo: ¿Cuál es la principal enseñanza que deja este cambio normativo?
Tchilingirbachian: Probablemente que la eficiencia de una inversión ya no depende únicamente de qué activos se eligen, sino también de cómo está estructurada la inversión.
Durante años la conversación estuvo enfocada en la rentabilidad, la diversificación o el perfil de riesgo. Todos esos factores siguen siendo fundamentales, pero ahora la estructura patrimonial y tributaria también puede tener un impacto económico tangible sobre el resultado final del inversor.
Por eso creemos que este cambio marca el inicio de una etapa en la que la planificación patrimonial adquiere todavía más relevancia.







