CORPO / Lifestyle & Arte / Arte en Uruguay: lo que gana un coleccionista inteligente
Cuáles son los códigos para entender y entrar en un mundo con retornos que exceden lo financiero.
09 03, 2026
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Cortesía de Galería Xippas. Rita Fisher. Sin título 2025. Tempera sobre tela 140 x 181.

¿El arte puede ser visto como una inversión?

«Sí, puede ser visto como inversión, de hecho hay muchas colecciones que funcionan como resguardo; es una opción de diversificación. Pero va más allá de lo financiero: hay inversión emocional, disfrute familiar, apoyo cultural y construcción de legado», explica Verónica Parrado, curadora de arte y co-fundadora de Art/Co, asesoría especializada en adquisición de arte y coleccionismo tanto particular como corporativo.

Pensar en el arte solo como inversión financiera reduce una experiencia mucho más rica. Y, puede llevar a frustración. El mercado del arte es opaco. Los precios no se publican, los acuerdos son privados, no hay indicadores medibles como en el oro o el petróleo.

Guillermo García Cruz

Vender una obra de arte no es como vender una acción. Hay que encontrar comprador, negociar, esperar el momento adecuado. Y en mercados pequeños como el uruguayo, la liquidez es aún más limitada. Sí, hay obras que se valorizan -un Atchugarry que hace 20 años valía 10 mil dólares hoy puede valer 100 mil-, pero ¿cuándo y cómo lo vendés? ¿A quién? ¿En qué circuito?

Un ejemplo extremo: si te comprás una Flor del artista Andy Warhol, probablemente no pierdas dinero. Pero lo que realmente ganás es que todos tus amigos van a querer ir a tu casa a sacarse una foto con la Flor de Warhol. Y luego van a contarle a sus amigos que tienen un amigo con una Flor de Warhol. Muy pocos objetos tienen esa capacidad relacional de convertirse en punto de encuentro y admiración.

Una red de altísimo valor

Si el arte no es (solo) una inversión financiera, entonces ¿qué es? Es una lengua franca entre líderes empresariales globales. Como el golf. Pero con una diferencia clave: no requiere habilidad deportiva, sino curiosidad y disposición a aprender.

Se empieza comprando obras de artistas que te gustan. A medida que tu colección crece y se vuelve coherente, empezas a relacionarte con artistas, galeristas y otros coleccionistas. Después te invitan a formar parte de comités de museos relevantes.

¿Qué significa? Acceso a inauguraciones privadas, cenas con curadores internacionales, viajes a ferias de arte. Pero sobre todo, significa interactuar con empresarios, filántropos, intelectuales de todo el mundo. Y en esas conversaciones surgen conexiones, oportunidades, alianzas.

Cortesía Galería Sur. Sebastián Sáez, Madrugada, 2024, Óleo sobre tela, 60 x 50 cm


Hay algo más sutil pero igualmente potente: cuando dos coleccionistas descubren que tienen obras del mismo artista, se genera una hermandad instantánea.

Es que lo que coleccionas habla de quien sos.

Según Parrado, una colección empresarial refleja el posicionamiento del empresario y de la empresa, su visión, su compromiso cultural, impacta en el entorno laboral. Es un statement.

Cortesía Galería Sur. Sebastián Sáez, La llegada, 2025, Óleo sobre tela, 140 x 180 cm

De comprador a coleccionista

«La compra de arte y el coleccionismo se van formando desde un interés genuino y real para con las artes visuales. A partir de un par de compras de obras se han gestado colecciones increíbles. Ser coleccionista no es solamente una decisión estratégica, uno no se convierte en coleccionista de un momento a otro, hay siempre caminos a recorrer”, advierte Verónica Parrado.

La diferencia entre comprador y coleccionista no es solo la cantidad de obras. Es el compromiso sostenido. Un comprador adquiere piezas que le gustan, las cuelga en su casa u oficina, y ahí termina la historia. Un coleccionista construye una narrativa coherente, sigue la trayectoria de los artistas que le interesan, se involucra con las instituciones, eventualmente apoya con mecenazgo.

¿Hace falta llegar a ese nivel? No necesariamente. Pero entender que el coleccionismo es un proceso -que empieza con curiosidad, sigue con educación, y puede derivar en compromiso activo- hace que no te frustes ni esperes resultados inmediatos.

Cuando ayudar te ayuda

Imaginá que tenés obras de un artista emergente. Ese artista te pide apoyo para hacer una exposición en un museo importante: le faltan US$ 10 mil. Si le das ese dinero y la exposición es un éxito, ¿quién gana? Los dos. El artista consolida su carrera, su obra se valoriza. Y vos, que ya tenés piezas de ese artista en tu colección, ves cómo aumenta tu prestigio y el valor de tus obras.

En Uruguay, el sistema de Fondos de Incentivo Cultural permite deducir fiscalmente las donaciones a proyectos culturales. El cupo se agota rápidamente cada año, lo que demuestra que hay demanda. Pero más allá del beneficio fiscal, el mecenazgo bien entendido es una relación simbiótica: no es filantropía pura, es asociación estratégica.

Cortesía Galería Xippas. Marco Maggi. Diseminación. Corte y Pegado sobre panel Dibond. 2025. 90 x 120 cm

A la uruguaya

Los empresarios uruguayos acostumbrana pagar por viajes, gastronomía, arquitectura, interiorismo, paisajismo, señala Parrado, pero les cuesta aún el invertir en obras de arte. “También les cuesta dejarse asesorar y entender el valor de un asesoramiento», añade.

«No entiendo nada», dicen muchos cuando se acercan a una galería. Se sienten desorientados, no saben por dónde empezar, temen hacer el ridículo.

En Uruguay existe el coleccionismo, pero siempre hay que pensarlo en relación a la escala del país.

En los últimos tiempos se siente más la influencia de extranjeros que residen o pasan temporadas en Uruguay, que traen otras formas de vincularse con el arte y muestran, desde el ejemplo, cómo integrarlo a la vida cotidiana y empresarial.

Parrado explica que haycoleccionistas uruguayos que son reservados: “su vínculo es discreto y viven el arte más hacia adentro”. Hay otro perfil de coleccionistas “muy enfocados en apoyar las artes visuales con acciones concretas, que disfrutan del entorno generado alrededor, los vínculos que surgen y posibilidades de negocios también”.

La curadora destacó el aporte de Pablo Atchugarry con el MACA e iniciativas como la Fundación Cervieri Monsuárez, que evidencian un compromiso sostenido.

«Una colección empresarial con obras de calidad abre la puerta a nuevos círculos de pensamiento y sociales, vínculos con instituciones. No se trata solamente de decoración en las paredes, va más allá y es lo que le cuesta ver a los uruguayos».
Verónica Parrado.

Bernando Lopez Lage. De la Serie Sensor de Contingencia. Acrílico ssobre tela. 180 x 140 cm

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