Nota por Gabriela Malvasio
Un millonario decide mudarse a Uruguay. ¿Trae también sus millones? No necesariamente. Ese es, para Michel Bomsztein, socio de B&S Consultores en estrategia Patrimonial, profesor de Finanzas y Mercados de Capitales en la Universidad Católica, el primer matiz para entender qué significa que el país haya entrado al grupo de 10 destinos más atractivos para los grandes patrimonios, según la londinense Henley & Partners.
Su Global Wealth Mobility Framework 2026 le asignó a Uruguay 71,8 puntos sobre 100 y destacó especialmente su calidad institucional, Estado de derecho, estabilidad geopolítica y competitividad fiscal. Pero hay un matiz: la metodología cambió este año. Antes el ranking contaba cuántos millonarios entraban y salían de cada país en términos netos. Ahora pondera doce variables -tratamiento fiscal, Estado de derecho, movilidad de capitales, calidad de vida, estabilidad geopolítica, entre otras- sin medir flujos reales de dinero.
Bomsztein aclara que no hubo una avalancha súbita de fortunas ni Uruguay se convirtió de un día para otro en Suiza. Lo que sí ocurrió, sostiene, es que los incentivos fiscales ayudaron a poner al país en el radar, pero no explican todo. “Se está redescubriendo Uruguay”, dice Bomsztein: seguridad institucional y jurídica, buenos servicios y una calidad de vida atractiva para quienes pueden asumir su costo.
También juega el contexto. El deterioro de la región pesa, pero Bomsztein observa hoy incluso más movimiento de residencias fiscales de europeos que de brasileños o argentinos. La pandemia, agrega, fue un punto de inflexión: la forma en que Uruguay la gestionó le dio visibilidad internacional y volvió a instalar la idea de un país pequeño y previsible en un mundo bastante menos previsible.
LOS IMPUESTOS ABREN LA PUERTA
Hay una política deliberada detrás de parte del atractivo. El gobierno anterior creó incentivos para que personas y familias con patrimonio suficiente para cambiar de residencia eligieran Uruguay, entre ellos la llamada vacación fiscal o tax holiday. La actual administración mantuvo esos beneficios con modificaciones.
¿Alcanza con pagar menos impuestos? No. Siempre existieron jurisdicciones fiscalmente más agresivas. Mónaco, ejemplifica Bomsztein, ofrece ventajas tributarias muy superiores, pero comprar allí un apartamento implica pensar en “25, 30 mil euros el metro cuadrado”.
Uruguay juega otro partido: combina incentivos con estabilidad, seguridad jurídica y libertad financiera. “La entrada y salida de capitales es libre”, destaca el especialista, siempre que se cumplan el due diligence y las normas de prevención de lavado. Esa posibilidad es parte de la ventaja competitiva.
Entonces, Uruguay puede atraer al dueño del patrimonio sin atraer el patrimonio financiero. Los grandes capitales líquidos, explica Bomsztein, siguen concentrados en plazas financieras como Suiza, EEUU o Luxemburgo. Una familia puede fijar residencia en Uruguay y mantener en esos lugares buena parte de sus inversiones financieras.
Según la lógica actual de las grandes fortunas, residencia, sociedades, inversiones y patrimonio financiero ya no tienen por qué estar en un mismo país. Henley & Partners habla de la construcción de verdaderos “portafolios soberanos”: familias que distribuyen residencia, inversiones, ciudadanía y negocios entre distintas jurisdicciones para diversificar riesgos.
Entonces, ¿qué gana Uruguay si los millones pueden seguir invertidos afuera?
Mucho, si logra capturar la economía que rodea a esos patrimonios. Residencia, real estate, asesoramiento legal y tributario, wealth management, educación, salud, construcción y servicios profesionales forman parte del ecosistema que se activa alrededor de estas familias de fortuna.
Bomsztein agrega que en el mundo de hoy la planificación no pasa por “ocultar o no declarar”, sino por hacer las inversiones fiscalmente eficientes. En esa arquitectura, Uruguay puede convertirse en una de las piezas.





