En 2019, Gabriel Nardone, Emilio Orsi y Hernán Albano tenían trabajos, hijos y a pymo. La plataforma de facturación funcionaba pero generaba poco. Era lo que en el mundo del software llaman un side project: algo que hacés crecer sin soltar el trabajo que paga las cuentas. Hasta que el mercado los puso frente a la gran oportunidad.
A fines de 2023, la Dirección General Impositiva (DGI) anunció que todas las empresas uruguayas debían sumarse al régimen de facturación electrónica. El sistema entero colapsó. Proveedores desbordados, trámites que no cerraban, errores en la documentación del propio sitio de DGI. pymo quedó expuesta como todos: dos semanas de avalancha de clientes. «Como una panadería a la que de un día para el otro le llegan 150 personas todas juntas», describe Orsi. No había forma de atenderlos con el mismo equipo.
Entonces la DGI prorrogó la obligatoriedad un año.
La mayoría del mercado respiró aliviado. Nardone, Orsi y Albano pisaron el acelerador.
Usaron ese año para desmontar cada problema que la avalancha había dejado al descubierto. No contrataron más gente. Automatizaron. Construyeron un sistema que le permitía a cualquier empresa sumarse al régimen en 24 horas, sin papeleo manual, sin intervención humana. El trámite del certificado digital -que antes obligaba al usuario a ir a Abitab, volver, esperar, ir de nuevo- quedó absorbido por la plataforma. «Otras empresas tenían gente haciendo eso a mano. Nosotros lo hacíamos con un robot«, dice Albano.
Cuando llegó el plazo real, a fines de 2024, pymo había crecido 1.400% en seis meses. Con el mismo equipo de 10 personas.
Cuentan con un agente de inteligencia artificial que resuelve más del 50% de las consultas simples. Para quien no quiere ser atendido por una IA, hay un humano esperando.
Pymo está entre las cinco empresas más importantes de un mercado de más de cien proveedores. Emiten 2 millones de comprobantes por mes. Son 10 personas atendiendo cerca de 5.000 clientes, con capacidad, dicen, de sostener el doble sin sumar a nadie. «Con la tecnología que tenemos hoy podríamos tranquilamente atender el doble de clientes», dice Nardone.

Hoy pymo es mucho más que un sistema de facturación electrónica. Es una plataforma de gestión para pymes que acompaña su proceso de transformación digital y simplifica la forma en que administran su negocio.
Sobre esa base nacen nuevas verticales -como pymo Pagos, pymo Finanzas y pymo Servicios- para resolver distintos aspectos de la operación diaria de las empresas.
Con el modelo probado en Uruguay y una plataforma cada vez más automatizada, el próximo paso es Paraguay. Un mercado más grande, en una etapa similar a la que Uruguay atravesó años atrás. «Tenemos ocho años de ventaja», resume Nardone.





